Extinción de animales, deforestación de selvas, contaminación de los océanos, temperaturas demasiado altas o bajas en ciertas regiones e incendios hacen parte de una serie de alertas rojas que debemos tener en cuenta para tomar acción y contrarrestar, de alguna manera, el calentamiento global. Como consecuencia, a través de los años se han desarrollado algunas iniciativas como el COP 21, el Protocolo de Kioto , los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030 en Colombia que se concentran en unir fuerzas de todos los gremios para lograr el bienestar del planeta.

Si bien hay industrias extremadamente contaminantes, como la del petróleo y la moda, la industria de la construcción no se queda atrás. Sus principales puntos de contaminación están en el aire, por el polvo, el ruido y las emisiones de C02 de las construcciones; el suelo, por las excavaciones y tala de árboles en los lugares de construcción; y el agua, por los residuos que quedan en el suelo y que atentan contra las principales vías fluviales.

Por esta razón, la construcción sostenible ha llegado para cambiar el panorama. Ya no es solo hacer una estructura en un lugar específico, ahora es importante tomar en cuenta la elección y el origen de los materiales, el proceso constructivo, el entorno urbano, la convivencia de los habitantes, incluso, la fase de demolición y la gestión de residuos, pero, a pesar de ser el concepto principal, también hay otros términos que están estrechamente relacionados y que es necesario conocer para estar al tanto de lo que se puede lograr.

Construcciones que no contaminen

La rehabilitación energética de edificios es el conjunto de acciones para aumentar la eficiencia energética. En este punto, se sustituyen y optimizan distintas partes de la estructura como la fachada, la cubierta, las puertas y las ventanas con materiales respetuosos con el ambiente. De igual forma, son frecuentes tanto la incorporación de instalaciones para favorecer la accesibilidad, mediante la instalación de ascensores, como la adaptación de sistemas de generación de energías renovables como geotermia, aerotermia y energía solar.

Por otro lado, es importante entender la diferencia entre construcción sostenible y arquitectura sostenible. Mientras que la construcción sostenible se enfoca en los materiales utilizados, la arquitectura sostenible hace referencia a los diseños arquitectónicos. Un diseño sostenible integra parámetros bioclimáticos, donde el propio diseño arquitectónico sirve para optimizar aspectos como la iluminación y la ventilación natural, se aprovechan las condiciones climáticas, se toma en cuenta la orientación del edificio, la hidrografía y los ecosistemas del entorno. Este último concepto también recibe el nombre de arquitectura pasiva.

Amarilo en Construcción y Arquitectura Sostenible

Para retribuirle al planeta y seguir generando un impacto positivo en la sociedad, Amarilo está trabajando fuertemente en una serie de proyectos que tienen como objetivo ser amigables con el entorno, aprovechar los recursos naturales, ahorrar energía y agua y brindar espacios óptimos para el desarrollo de comunidades de calidad.

Uno de los ejemplos más destacados es el Edificio Corporativo de Amarilo. Una construcción que, en 2020, recibió la certificación LEED (Leadership in Energy & Environmental Design) V3 Platinum en la categoría New Construction. Sus principales características son los porcentajes de ahorro de agua y energía superiores al 30 % y al 20 %, respectivamente y la cubierta verde con plantas nativas, que contribuyen a disminuir la necesidad de riego, fortalecer las conexiones ecológicas y promover la biodiversidad.

Edificio Corporativo de Amarilo

Por otro lado, dentro de sus proyectos de vivienda, están Cantabria y Boreal, dos conjuntos que se edificaron sobre una sólida idea de sostenibilidad y recibieron el Certificado EDGE preliminar por parte de CAMACOL, previo a la Certificación EDGE (Excellence in Design for Greater Efficiencies) que reconoce su compromiso como construcción sostenible.

Serena del Mar y Parque Heredia, en Cartagena, y Alameda del Río, en Barranquilla, también son grandes referentes de Amarilo que aplican fuertes estrategias de ingeniería, planificación y desarrollo y diversidad de enfoques con elementos ecológicos, económicos y estéticos positivos, para ofrecer a los habitantes no solo la oportunidad de vivir en espacios sostenibles, sino de contribuir a los objetivos del país.

Alameda del Río

En ese mismo orden de ideas, en todos los proyectos se han implementado mejores prácticas de construcción sostenible para aportar al uso eficiente de recursos, logrando reutilizar un 3 % de agua en nuestras obras y aprovechar más del 50 % de residuos pétreos al interior de las obras.

Si quieres saber más sobre los avances de Colombia en construcción sostenible ingresa a aquí >> CONSTRUCCIÓN SOSTENIBLE EN COLOMBIA