La creación de ciudades organizadas y sostenibles se ha convertido en un tema prioritario para la evolución de las naciones, ya no se trata de una inquietud individual, ahora es un trabajo colectivo entre el sector público y privado, que tiene como finalidad mejorar la calidad de vida de los habitantes del mundo.

Esta preocupación por el crecimiento organizado de las ciudades llevó a la creación de la Nueva Agenda Urbana que fue adoptada en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible, en Ecuador el 20 de octubre de 2016. Este acuerdo que se ha traducido a 130 idiomas busca tener ciudades más incluyentes, compactas y conectadas mediante la planificación y el diseño urbano, la gobernanza, la legislación urbana y la economía.

Colombia fue uno de los países que adoptó esta Agenda con la que se busca promover la urbanización en todos los niveles de los asentamientos humanos, aprovechar la urbanización en el espacio físico, uniendo áreas urbanas, periurbanas y rurales, integrar la equidad a la agenda de desarrollo, fomentar la planificación urbana nacional y las ampliaciones planificadas de la ciudad y decidir cómo se apoyarán los Objetivos de Desarrollo Sostenible relevantes, a través de la urbanización sostenible.

Si bien, adoptar esta norma para el país es un gran avance, en Amarilo desde el 2011 se viene apostándole a la creación de proyectos que impulsen el crecimiento organizado y sostenible de las ciudades y aporten al mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes. Este tipo de proyectos se viene desarrollando bajo el concepto “Ciudad dentro de la Ciudad”, con el que además de vivienda, sus residentes tienen a su alrededor comercio, vías, instituciones educativas, estación de policía, entidades de salud, espacios de recreación y todos servicios complementarios necesarios para una vida tranquila.

Esta apuesta de Ciudad dentro de la Ciudad está representada en todo el país con 10 grandes proyectos. En Soacha, Cundinamarca, con Ciudad Verde y 52.300 viviendas; en Cartagena, está el proyecto Parque Heredia con 7.800 viviendas; en Barranquilla con Alameda del Río y 24.000 viviendas; en Villavicencio con Hacienda Rosablanca y 10.500 casas; en Madrid, Cundinamarca, con Hacienda Casablanca y 4.132 viviendas; en Ricaurte, Cundinamarca con el proyecto Las Palmas y 3.780; en Ibagué, Hacienda Santa Cruz una proyección de 22.738 viviendas; en Soledad, Atlántico con San Antonio y 5.000 viviendas. Por último, en Bogotá se está desarrollando Lagos de Torca que tiene una proyección de 130.000 unidades habitacionales.

La construcción de macro proyectos con características de Ciudad dentro de la Ciudad es, sin duda, el mejor camino para aportar a la construcción de regiones y comunidades sostenibles, lo que nos permite a las empresas constructoras ser actores relevantes en el desarrollo integral del territorio, aportando al fortalecimiento del tejido social, al mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos, al cuidado del entorno, a la generación de progreso en el país y a cumplir los sueños de los colombianos de tener su vivienda propia. En pocas palabras, este tipo de apuestas nos permite ser agentes de cambio que impulsan un mejor futuro para todos.