Estos proyectos de construcción sostenible cumplen con todos los estándares de belleza, comodidad y seguridad, usan responsablemente la materia prima y ahorran agua y energía para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Bullitt Center. Seattle, Estados Unidos

Denis Hayes, presidente de la Fundación Bullitt, tuvo la visión de construir un “edificio vivo”. Así surgió este edificio de oficinas verdes inaugurado en 2013, con un vida útil de 250 años. En horario laboral utiliza la luz del día, sus ventanales regulan el clima interior y sus sanitarios generan compostaje con el que abonan sus jardines. Obtiene su energía de paneles solares y es abastecido de agua de lluvia, que es tratada hasta hacerla potable.

Gracias a sus criterios ecológicos obtuvo la certificación Living Building, el estándar más alto posible en construcción sostenible.

Commerzbank. Frankfurt, Alemania

Inaugurado en 1997, este edificio marcó un hito como el primer rascacielos ecológico del mundo. Se ha convertido en un ícono arquitectónico de la ciudad de Frankfurt y aún hoy es el edificio más alto de Alemania.

Durante su construcción se minimizó el consumo de agua y energía, se reusaron materiales de las edificaciones demolidas en su lugar y toda la madera que se usó vino de fuentes renovables.

Fue diseñado para minimizar el uso de aire acondicionado y cuenta con nueve jardines naturales, que ventilan de manera natural las oficinas. Desde 2008 funciona exclusivamente con energía de fuentes renovables.

Jardines Botánicos de Phipps y Centro para Paisajes Sustentables. Pittsburgh, Estados Unidos

El Jardín Botánico Phipps es referente mundial en materia de educación y sensibilización ambiental, pero con la apertura en 2013 del Centro para Paisajes Sustentables se convirtió también en pionero de la construcción sostenible.

El CSL, por sus siglas en inglés, es un ejemplo de cómo el hombre puede vivir en armonía con la naturaleza. Su operación no requiere combustibles fósiles ni genera gases de efecto invernadero.

Usa el viento y la luz solar para generar su propia energía y se provee de agua por un sistema que recicla el agua lluvia y que usa el agua de una laguna cercana, sin afectar la vida silvestre.

Museo del mañana, Río de Janeiro, Brasil 

Tiene el sello del arquitecto español Santiago Calatrava, quien se inspiró en flores de bromelia del Brasil. Inaugurado en 2015, fue construido sobre el Muelle Maua como parte de un gran proyecto de urbanismo para recuperar el centro histórico de la ciudad.

El sistema de refrigeración del edificio usa el agua del mar que se filtra para devolverla limpia a la bahía de Guanabara, desde hace años muy contaminada. Sus jardines son regados con un sistema que aprovecha el agua de lluvia y cuenta con paneles fotovoltaicos que generan energía limpia.

Obtuvo el certificado LEED Gold, concedido por el Green Building Council, y el premio MIPIM, otorgado a proyectos de construcción sostenibles.

Museo del Mañana

Parkroyal on Pickering. Ciudad de Singapur, Singapur

El grupo hotelero Pan Pacific construyó el Parkroyal bajo el concepto de “un hotel dentro de un jardín” en Singapur.

Cuenta con un sistema de jardines colgantes, terrazas plantadas, fuentes y caídas de agua que mantienen iluminados y ventilados los corredores, las paredes y los espacios del hotel, lo que permite menor uso de aire acondicionado. Además, son irrigados con agua reciclada de lluvia.

Para generar conciencia ambiental, implementaron canecas de reciclaje de plástico, vidrio y papel en las habitaciones y una huerta comunitaria donde los chefs del restaurante Lime cultivan los vegetales para preparar las comidas que sirven.

Ha recibido el Green Mark Platinum de BCA, la calificación más alta en Singapur para edificios ecológicos, y el premio Solar Pioneer por utilizar un sistema autosuficiente de energía solar.

Pearl River Tower. Guangzhou, China

En Guangzhou, la ciudad más contaminada de China, se encuentra uno de los rascacielos más respetuosos del medio ambiente, diseñado por la firma Skidmore.

Se necesitaron siete años para construirlo. Aprovecha la energía solar y el viento para reducir casi a cero su dependencia de la ciudad y su huella de CO2.

La estructura dirige el viento hacia cuatro turbinas eólicas que generan energía limpia utilizada en su sistema de iluminación y climatización por suelo radiante. Además, sus fachadas tienen persianas automatizadas para graduar la entrada de aire y de luz, lo que favorece la ventilación y la iluminación natural.

Este edificio obtuvo en 2016 la certificación platino LEED-CS en reconocimiento a los criterios y prácticas sostenibles usados al diseñarlo, planificarlo, construirlo y operarlo.

Shanghai Tower. Shanghai, China

Es el edificio más alto de China y el segundo más alto del mundo. Hoy es un ícono del distrito financiero de Pudong, uno de los lugares más poblados de la Tierra.

Construida en una región de tifones y riesgo por terremotos, el diseño de la torre reduce las cargas de viento en un 24 %. Sus cimientos y estructura, por otro lado, pueden soportar un terremoto de 9 grados.

La torre de Shanghai es toda una ciudad verde vertical con capacidad para 30 mil personas. En su interior hay hoteles, oficinas, cafés, tiendas, parques, jardines y plazas. Tiene nueve extensos jardines plantados con distintas especies y muros cubiertos de vegetación colgante.

Su fachada propicia el flujo de aire al interior y actúa como aislante del calor y del frío. Se abastece de agua con un sistema de recolección de lluvia y genera su propia energía usando turbinas de viento.

Shangai Tower

The Crystal. Londres, Inglaterra

Es un centro de desarrollo urbano sostenible construido y operado por Siemens. Alberga una exposición interactiva que muestra, entre muchas cosas, como se puede reducir el impacto ambiental usando tecnologías ya existentes.

Es el edificio más sostenible de Londres y fue construido en el área de los muelles Royal Victoria, en un nuevo distrito empresarial sostenible que alberga empresas con emisiones bajas de carbono. Consume únicamente energía eólica y solar.

Su fachada tiene aberturas controlables que lo mantienen ventilado de manera natural. El agua de lluvia, así como las aguas grises y negras son recolectadas y purificadas para no desperdiciar nada.

Fue el primer edificio del mundo en recibir la certificación LEED Platinum y la calificación “Sobresaliente” del BREEAM.

The Crystal. Construcción Sostenible

Torres Al Bahar, Abu Dhabi, Emiratos Árabes

Sus ingenieros se inspiraron en la Mashrabiya para desarrollar grandes cortinas de fibra de vidrio que, controladas por computador y dependiendo de la intensidad de luz solar, se doblan como sombrillas, lo que permite filtrar la luz y disminuye el calor al interior de los edificios.

Con ello redujeron la ganancia solar en más de un 50 % y, así mismo, la necesidad de usar aire acondicionado. Esta acción le evita al planeta 1.750 toneladas de CO2 al año.

En 2012, cuando fue inaugurado, obtuvo el premio Tall Building Innovation. Fue una de las primeras edificaciones del Golfo Pérsico en recibir la certificación LEED Plata.

Torre Reforma. Ciudad de México, México

Fue diseñada por el arquitecto Benjamín Romano y contó con la ingeniería de la firma Arup. Es el primer rascacielos de América Latina en obtener la certificación LEED Platino, la mejor calificación otorgada por el Consejo de Construcción Ecológica de Estados Unidos. Además, ganó en 2018 el International Highrise Award como el rascacielos más innovador del mundo.

Su estructura sostenible flexibiliza el uso del espacio interno, permite aprovechar la luz del día y brinda ventilación natural. Cuenta con un sistema para la recolección y uso de agua de lluvia, un sistema de generación de energía eólica y jardines naturales de triple altura que mejoran la calidad del aire que se respira al interior.

Para sus cimientos los ingenieros tuvieron que respetar la ubicación de La Casona, una antigua mansión que es patrimonio artístico de la ciudad. Así que construyeron una estructura de concreto que confinó toda la casa y la desplazaron 18 metros mientras construían los muros de contención del rascacielos. Seis semanas después, la casona volvió a su sitio original y hoy hace parte del lobby principal de la Torre Reforma.

La Torre Reforma. Construcción sostenible

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