Cada año, miles de toneladas de residuos de construcción terminan en rellenos sanitarios. Desde 2017, Amarilo se ha transformado para aprovechar y reciclar sus residuos de forma sostenible e impulsar la economía circular.

Colombia consume aproximadamente 100 millones de toneladas de materiales de construcción al año, de los cuales el 7 por ciento termina como desechos residuales de las obras, según estimaciones de la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme). Además, las demoliciones suman más de 22 millones de toneladas de residuos como hormigón, cerámicas, asfalto y maderas, afectando los ecosistemas en donde se disponen. Esta realidad plantea enormes desafíos medioambientales para un sector que –si bien es uno de los más dinámicos impulsores del PIB y del empleo– genera aproximadamente el 30 por ciento de las emisiones de CO2 del país. 

En 2017, Amarilo asumió este reto con la creación de un programa integral de manejo de residuos de demolición y construcción (RCD), que le apuesta a fortalecer la sostenibilidad y competitividad en sus obras. La estrategia es reducir la generación de los residuos, aprovechar la mayor cantidad de RCD al interior de las obras (in-situ) y hacer entrega de estos residuos a plantas de aprovechamiento para su reincorporación como materia prima, lo que fomenta la economía circular; lo anterior, acompañado de un estricto seguimiento al destino final de los residuos, en el que se lleva una trazabilidad desde su generación hasta su disposición o aprovechamiento. 

En tan solo cinco años, la constructora ha logrado adelantarse a las normativas. El año pasado logró aprovechar el 47 por ciento de los RCD no pétreos (plástico, PVC, madera, chatarra, cartón), lo que aporta al cumplimiento de los porcentajes de aprovechamiento establecidos en la normatividad vigente. 

Hoy, las aproximadamente 550.000 toneladas de RCD pétreos que emite anualmente la compañía son clasificadas para seguir la mejor ruta de aprovechamiento posible. Los residuos pétreos, como material de excavación, concreto, ladrillos, bloque, adoquín y enchapes, son utilizados al interior de la obra para nivelar terrenos, cubrir zanjas, adecuar vías e incluso construir poyos de cocina (estructura que sostiene los muebles o mesones). 

Este esfuerzo reduce la extracción de recursos naturales para la fabricación de la materia prima y disminuye la presión sobre los rellenos sanitarios, al reducir la generación de residuos. De esta forma, Amarilo logró aprovechar un 39 por ciento de los RCD pétreos como concreto, ladrillos, bloque, adoquín y enchapes en 2021. Por otra parte, los RCD no pétreos, como madera, papel, chatarra y PVC, son entregados a gestores ambientales que los transforman en materiales o productos nuevos como muebles, papel y botellas de plástico. 

Hasta el momento, los residuos de carácter metálico (chatarra) son entregados en su totalidad al proveedor del acero como insumo y materia prima, que es suministrado a las obras de Amarilo, garantizando un contenido de más del 90 por ciento de material reciclado en el acero consumido. 

A través del programa Sacos Verdes de Cementos ARGOS, Amarilo retornó este año 22.881 sacos con el fin de extender su vida útil en zonas estratégicas como Bogotá, la sabana de Cundinamarca y Barranquilla. Con el reciclaje de los sacos, se logró la conservación de aproximadamente 33 árboles y un ahorro de 261 m3 de agua, que pueden abastecer a 1.528 personas. El proveedor convirtió estos sacos en tejas, cajas y papel craft. 

Estas cifras son el resultado de una transformación cultural al interior de la compañía, que ha sido liderada por la dirección SSTA y la Gerencia de Construcciones. A través de campañas de concientización y capacitaciones dirigidas a cargos clave, como directores de obra, gerentes de construcción y contratistas, Amarilo ha impactado la cultura ambiental de sus más de 7.000 de sus colaboradores. 

Las medidas se complementan con un estricto seguimiento y control de toda la gestión de residuos, con el propósito de frenar la ilegalidad en su manejo a nivel nacional, según declaraciones del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. 

“Son acciones sencillas que unidas tendrán un alto impacto y un beneficio a largo plazo. Ya cumplimos la norma, ahora buscamos ir más allá con estrategias de aprovechamiento de residuos que beneficien a las comunidades”, explica Carmen Barros, coordinadora ambiental de Amarilo. 

De esta forma, la constructora lidera la carrera para cumplir la meta trazada por el Ministerio de Ambiente de aprovechar hasta el 75 por ciento de los RCD para 2030.

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