El artista irlandés Miles McMullan vino a Colombia y se enamoró de sus aves. Dedicarse al avistamiento le sirvió para conocerlas y para aventurarse a ilustrar, escribir y publicar una completa guía de campo. Esta es su selección de 10 especies extraordinarias –casi todas endémicas– del país más diverso en avifauna del mundo

 

Por Nathaly Vargas Pico

Ilustraciones Miles McMullan

 

Compás 

Semnornis ramphastinus 

Son parientes cercanos de los tucanes. Los machos se caracterizan por tener colores más vistosos que las hembras para atraerlas. Producen un canto que es posible escuchar en un radio de dos a tres kilómetros. Pesan entre 80 y 115 gramos, por lo cual anidan con mucha facilidad en las cavidades de árboles. Viven en laderas de bosques húmedos al suroeste de Colombia y en el noroccidente de Ecuador. 

 

Saltarín relámpago 

Machaeroptrus deliciosus

Con un diminuto tamaño, entre 9 y 10 centímetros, esta especie se encuentra en bosques húmedos principalmente cubiertos de musgo. Para atraer a las hembras, el macho produce un peculiar sonido con sus plumas, frotando sus alas unas 107 veces por segundo. 

 

Clorocrisa o tángara multicolor 

Chlorochrysa nitidissima 

De colores brillantes en su plumaje, se distribuye entre los 1.300 y los 2.200 metros de altura a lo largo de las cordilleras Occidental y Central. Reutiliza los nidos abandonados por otras aves para poner sus propios huevos. “Es el pájaro que todos los que vienen por primera vez a Colombia sueñan con ver. Cuando regresan a sus países, sus amigos pajareros lo primero que les preguntan es: ‘¿Viste Ilustraciones Miles McMullan al multicolor?’”, relata McMullan.

 

EN PELIGRO*
*Según el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia, a 2017, existían 1.302 especies amenazadas, de las cuales 67 eran vulnerables, 56 estaban en peligro y 17 en peligro crítico.

 

Paujil piquiazul 

Crax alberti 

Solo se puede observar en dos o tres lugares de Colombia, entre ellos la Sierra Nevada de Santa Marta. Para Miles McMullan, podría catalogarse como la segunda especie más rara del país por su extraordinario tamaño y peso (entre 4 a 5 kilogramos). “La primera vez que lo vi, fue en un nido donde solo podía observar un huevo. Luego de esperar tres horas, llegó la hembra. Fue increíble”, recuerda.

 

Barbudito de Santa Marta 

Oxypogon cyanolamus 

Este colibrí de páramo es endémico de la Sierra Nevada de Santa Marta. Para verlo, hay que emprender un viaje de entre tres y cinco días hacia la zona de páramo. Aunque se consideró extinto –no se había observado ningún individuo desde 1946–, dos investigadores hallaron una pequeña colonia de tres barbuditos a mediados del 2015, mientras una serie de incendios azotaban la sierra.

 

Cotorra aliazul 

Hapalopsittaca fuertesi 

Habita en la Cordillera Central, a alturas de entre 3.200 y 3.600 metros, y mide 23,5 centímetros. Sus tonalidades verde oliva son protagonistas en su cara, dorso y pecho, y su coloración azul índigo, en los flancos de las alas. “Es muy difícil reforestar su hábitat porque come los frutos del muérdago, una planta semiparásita que habitualmente crece en árboles como el manzano, el roble y el pino o en bosques antiguos”, relata McMullan

 

Montañerito paisa 

Atlapetes blancae 

En 2006, el ornitólogo Thomas Donegan lo descubrió durante una investigación en un museo de ciencia natural en el municipio de San Pedro de los Milagros. Notó que habían etiquetado erróneamente su piel con la de dos pájaros similares. Once años después, un observador aficionado lo fotografió. Habita el altiplano norte de Antioquia. Su corona y nuca de color rufo brillante lo hacen único. Está en peligro crítico de extinción.

 

Cucarachero de Apolinar 

Cistothorus apolinari 

Se considera una de las aves más emblemáticas de los humedales de la Sabana de Bogotá, pero también se tienen registros de su distribución a lo largo de la Cordillera Oriental en la Sierra Nevada del Cocuy o en la Laguna de Tota. Puede medir hasta 13 centímetros. Su rango de hábitat es pequeño, por lo cual el agua resulta vital para lograr su reproducción y comida. 

 

Harpía 

Harpia harpyja 

El águila más grande del hemisferio occidental y austral es también “el pájaro volador más poderoso del mundo”, dice McMullan. Vive en bosques cerrados y húmedos. Aunque es considerada un ave sedentaria, caza iguanas, osos perezosos y monos. En Colombia habita en la subregión del Darién, en el Chocó. Puede pesar hasta 8 kilos y alcanzar 2 metros con sus alas extendidas.

 

Autillo o currucutú de Santa Marta 

Megascops gilesi 

Su nombre científico es un reconocimiento al conservacionista inglés Oswald Robert Giles. Se estima que su población global se encuentra entre 2.500 y 7.500 individuos, todos en la Sierra Nevada de Santa Marta. Es uno de los búhos más amenazados y menos conocidos por la ciencia. “No sabemos casi nada de su historia natural. Caza roedores y quizá otros vertebrados y artrópodos grandes”, asegura McMullan.

Fuentes: Instituto Alexander von Humboldt, Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, Asociación Colombiana de Ornitología, ProAves, Universidad Icesi.

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