Poco a poco, el deporte se ha ido tomando las calles de las ciudades de Colombia y las ha transformado. Tres relatos sobre la pasión detrás del ciclismo, el patinaje y el ‘downhill’ sobre aceras y laderas en Bogotá y Cali. 

 Por Juan David Gómez

 

Pasión por rodar Cuando la calle se convierte en pista, decenas de deportistas urbanos se toman el espacio público para deslizarse por las vías a un ritmo mucho más ágil que el del tráfico vehicular. Se abren paso mientras sortean obstáculos, automóviles, buses y motocicletas.

“Para algunas personas es inaudito que los deportistas usemos las vías públicas”, asegura Jessi Cardona, patinadora aficionada e integrante de Ruta Libre, uno de los grupos que más miembros tiene en la capital vallecaucana. Todas las noches, desde las 8:00 p.m., otros grupos como Impulso Urbano o Rollers Patinaje también movilizan a sus integrantes por las calles de la ciudad para realizar jornadas deportivas sobre ruedas. 

Cada grupo puede llegar a congregar unos 50 deportistas. “Somos muchos los patinadores que pedimos un espacio para nosotros”, agrega Cardona, quien también es entrenadora en un club acuático deportivo. Su profesión y su hobby están relacionados con el deporte, pero cuando termina su jornada laboral en el agua, los patines adquieren el protagonismo y las calles de la ciudad hacen las veces de escenario. “Ha sido un proceso para tratar de adaptarnos a la sociedad –advierte Cardona–, pues todavía hay gente a la que no le gusta lo que hacemos”. 

La ciudad también ha tenido que adaptarse a los nuevos inquilinos de las vías, por eso el número de ciclorrutas en las tres principales ciudades del país ha aumentado significativamente. En Bogotá hay 550 kilómetros permanentes –una de las redes más extensas en América Latina–, mientras que en Cali y Medellín la cifra supera los 100 kilómetros. 

 

Go On Rollers es otro de los grupos de patinaje urbano que se toma las vías. Desde hace un año han conformado un colectivo que cada vez reúne a más deportistas. “A veces podemos llegar a ser un grupo de 60 personas, pero la media es de 10 a 25 patinadores. 

Algunos días, cuando se hacen actividades de socialización, se pueden reunir 80 o más deportistas”, puntualiza Valentina Vargas, patinadora e integrante del grupo. Aunque es frecuente que los patinadores sufran malos tratos por parte de algunos conductores, el deporte también ha empezado a seducir a muchos de los que tradicionalmente pensaban que las calles eran exclusivas para vehículos automotores. “Siempre que salimos a montar –narra Valentina–, alguna motocicleta o carro se detiene para preguntarnos por el nombre del grupo y cómo integrarse”. 

‘Downhill’ urbano 


NOTAS

 

  • El Downhill Challenge Medellín 2018, que se celebró en la Comuna 13, batió el Guinness World Record por ser la carrera de ‘downhill’ urbano más larga del mundo.
  • El grupo de patinadores Urban Freedom Cali nació hace dos años y ya tiene 98 integrantes.
  • En dos años, los Urban Freedom Cali quieren ser el grupo de ‘rollers’ más reconocido de la ciudad.
  • Las competencias de ‘downhill’ en el barrio Los Chorros, en la ladera de Cali, transcurren a lo largo de unos 500 peldaños y un puñado de rampas.

 

 

Es habitual que por las escalinatas angostas y empinadas del barrio Los Chorros, ubicado en la ladera de Cali, transiten diariamente los habitantes de la zona. Lo que no es común es que por esas mismas calles circulen, a alta velocidad, decenas de ciclistas compitiendo para ganarle la carrera al cronómetro. 

A finales del año pasado, se realizó en ese barrio una de las actividades de ciclismo aficionado que más motiva a los practicantes de downhill urbano, una categoría del ciclomontañismo en la que los deportistas suben hasta un lugar elevado de la ciudad y luego descienden por caminos donde abundan los obstáculos. Ese día, el grado de dificultad corría por cuenta de más de 500 escalones y una que otra rampa. 

Juan Sebastián Rivas estuvo allí. Aunque siempre ha sido un apasionado por las bicicletas, hace apenas dos años empezó a practicar este deporte en la capital vallecaucana. Su primera competencia fue en el emblemático Cerro de las Tres Cruces, ubicado en la parte alta del noroccidente de la ciudad, donde los caleños suelen realizar actividad física. “Esa primera vez me fue bastante mal. Se salió la cadena de la bicicleta, me caí varias veces y me perdí porque no conocía bien la pista. A pesar de todo, quedé enamorado de este deporte”, reconoce Juan Sebastián, de 25 años y profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales. 

 

Aunque destaca que su desempeño en las competencias ha mejorado, su participación en la carrera de Los Chorros no estuvo exenta de contratiempos. En la parte final del trayecto, mientras bajaba en su bicicleta por las empinadas escalinatas del barrio, sufrió una fuerte caída. Los habitantes del lugar –que habían salido a las puertas de sus casas para presenciar la competencia– reaccionaron inmediatamente para socorrerlo. Lo ayudaron a levantar, recogieron su bicicleta e incluso uno de ellos le ofreció jugo para que recuperara el aliento. “Fue una de las mejores experiencias que he tenido. La gente del barrio estaba sorprendida y contenta de vernos. Fue prácticamente una fiesta para ellos”, relata. 

David González, uno de los líderes y organizadores de este tipo de competencias urbanas desde el 2018, no duda en destacar cómo este tipo de iniciativas seducen a los deportistas y permiten que cualquier practicante de ciclomontañismo, sin importar su nivel de experticia, pueda participar y disfrutar de una jornada deportiva en medio de las calles y la comunidad. “El impacto que hemos generado entre la gente es muy positivo –dice–, pues son actividades que atraen a un público de todas las edades y géneros”.

Durante los últimos tres años, estas competencias se han articulado con la gestión de líderes sociales y miembros de las Juntas de Acción Comunal (JAC). En otros barrios de Cali, como Meléndez, los residentes también han convertido sus calles en pistas para los ciclistas y han recibido, incluso, a deportistas provenientes de departamentos como Cauca, Nariño, Quindío, Tolima y Cundinamarca. “En Cali somos muy afortunados porque las pistas las tenemos dentro de la ciudad. No es necesario salir a otros municipios”, apunta Juan Sebastián Rivas. “En mi caso es un hobby –agrega–. Un espacio para liberar adrenalina y gozar con los amigos”.

 

Vivir sobre ruedas 

Las calles de Bogotá no son solo el camino que lleva a Camila Cortés, profesional en Ingeniería Ambiental, hacia su lugar de trabajo. Desde hace más de 10 años, y muy temprano en la mañana, la ciclista de ruta colombiana que más competencias ha ganado a nivel aficionado en nuestro territorio y en el mundo ha convertido las vías de la capital en su lugar de entrenamiento. En su palmarés, ya acumula más de 40 competencias ganadas en diferentes países del mundo desde 2012. 

Luego de vivir varios años fuera de Colombia, regresó a Bogotá y comenzó a montar en bicicleta. “Al principio era un poco miedoso, por el espacio y la cercanía con los carros”, reconoce. 

Su disciplina la ha consolidado como una de las ciclistas aficionadas más destacadas. La primera competencia en la que participó a nivel internacional se llevó a cabo en las calles de Nueva York. Esa vez llegó a la meta en la quinta posición, entre 4.000 participantes. “En ese momento me di cuenta de que podía ganar –asegura–. Por eso comencé a organizarme y a salir a entrenar todos los días. Se convirtió en una disciplina”. 

Un año después de esa primera participación en el Gran Fondo New York, al cual asisten unos 5 mil ciclistas de todo el mundo, volvió a competir y cruzó la meta en la primera posición, convirtiéndose en la primera colombiana en ganarla. Pero la vida de Camila Cortés no siempre gira en torno a las competencias deportivas y Bogotá no solamente es el escenario en el que entrena todos los días con un grupo de ciclistas que le siguen el ritmo a su exigente rutina. “Antes de la bicicleta de ruta, yo ya usaba una bicicleta corriente para moverme por la ciudad, ir al trabajo y evitar la congestión vehicular”, destaca. Tiene claro que la vida (y la ciudad) están vinculadas estrechamente a las ruedas de su bicicleta. “Moverme por la ciudad en bicicleta es un placer”, dice. 

 

Bogotá y Sao Paulo son las dos ciudades en Latinoamérica donde más se usa este medio de transporte, según el Bicycle Cities Index. Colombia, entre tanto, es el único país de la región con tres ciudades en la lista de las 90 mejores urbes para ciclistas: Bogotá (puesto 81), Cali (82) y Medellín (89). Se estima, además, que diariamente se realizan más de 1.200.000 recorridos en bicicleta en la capital del país y sus municipios vecinos, según cifras de la Secretaría de Movilidad. 

“Es una ciudad perfecta para mover se en bicicleta, porque es plana, no tiene muchas subidas y el clima es ideal”, enfatiza Camila cuando hace referencia a Bogotá, la ciudad en la que todos los días llega a su trabajo con el uniforme de una ingeniera ambiental con más de 10 años de experiencia en grandes compañías. Sin embargo, cuando para muchos el día apenas comienza, ella ya ha acumulado unos cuantos kilómetros de recorrido, siempre con su primer uniforme del día: el de ciclista. 

“El ciclismo ha crecido exponencialmente en Colombia”, subraya Cortés. “Hace cinco años, por ejemplo, yo era prácticamente la única que madrugaba tanto. Hoy, a la misma hora, uno puede encontrarse varios grupos saliendo a montar”, agrega. Su principal consigna, al final de cada jornada, es seguir haciendo del deporte un estilo de vida e inspirar a otras personas a que hagan de la cotidianidad un hábito capaz de superar fronteras, metas y kilómetros de recorrido. 

 

“La vida es como la bicicleta” Esta frase de Albert Einstein, que termina con un “hay que pedalear hacia adelante para no perder el equilibrio”, es una de las favoritas de Camila Cortés, la ciclista colombiana amateur con más preseas dentro y fuera del país.

“El ciclismo es nuestro deporte nacional. En las competencias internacionales, siempre hay un colombiano en el podio”

  • Nació en Bogotá y es Ingeniera Ambiental
  • De lunes a viernes, se levanta a las 3:20 de la madrugada para salir a montar a las 4, durante 3 horas
  • 40 competencias ha ganado en el mundo, desde 2012
  • 6 veces campeona del Gran Fondo de Nueva York
  • Campeona del Giro delle Dolomiti
  • Tercer puesto en L’étape Francia
  • Campeona del Gran Fondo Campagnolo Roma
  • Campeona del Giro de Rico y del reto Colombia 2.1

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