11 de marzo de 2024

¿Qué son las ideas sin las manos que puedan ejecutarlas?


Un hombre en su taller de trabajo
Revista Amarilo

Por: Cristina Esguerra Miranda

Nota del Editor

Este Blog es una reseña del artículo del mismo nombre publicado en nuestra Revista Amarilo (Edición 75).

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En el taller de la marca Hechizoo, en Bogotá, artesanos de distintas comunidades del país fabrican tapetes excelsos, de hasta 16 metros de largo, que se exportan a todo el mundo. El lugar está anclado en el barrio 20 de Julio, desde donde el arquitecto Jorge Lizarazo lidera un proyecto estético que conjuga tradición y sofisticación, pensado para cada cliente y para el espacio que habita.

Esta pregunta nos invita a reflexionar sobre la importancia de la materialización de los sueños a través del arte y la artesanía.

En el corazón de Bogotá, dentro del vibrante barrio 20 de Julio, se encuentra un espacio donde esta reflexión cobra vida: el taller de Hechizoo. Aquí, bajo la dirección del visionario arquitecto Jorge Lizarazo, artesanos provenientes de distintas comunidades colombianas se reúnen para crear tapetes de una belleza y sofisticación incomparables, destinados a adornar espacios en todo el mundo.

Al cruzar las puertas de Hechizoo, el bullicio de la ciudad queda atrás, dando paso a un ambiente de concentración y creatividad.  

Hoy, en Hechizoo trabajan alrededor de 70 personas –seis de ellas en la sede de Honda– y realizan colaboraciones con 35 comunidades de artesanos colombianos, con los que Lizarazo tiene contacto hace años; los capuchos decorativos que convierten en lámparas o instalaciones, por ejemplo, fueron tejidos en Honda por artesanos expertos en técnica de redes de pesca.

Los artesanos, divididos en diferentes roles según su experiencia y habilidad, trabajan en armonía, tejiendo cada pieza con técnicas que mezclan la tradición y la innovación. Desde los bordes tejidos con hilo de cobre hasta la precisión en el acabado de cada tapete, el proceso es un testimonio del compromiso de Hechizoo con la calidad y el detalle.

La historia de Hechizoo es también la historia de Jorge Lizarazo, cuya pasión por el textil lo llevó a fundar este taller que hoy es un referente en el diseño de interiores.

Inspirado por la riqueza cultural y natural de Colombia, Lizarazo ha sabido explorar y redefinir el uso de materiales tradicionales y modernos, creando piezas que son verdaderas obras de arte. Los tapetes de Hechizoo no solo decoran espacios, sino que cuentan historias, capturan miradas y transforman entornos.

Según explica Lizarazo, “la historia de Hechizoo es interpretar la luz”. Es decir, más que buscar hacer este o aquel paisaje, él y su equipo juegan con el efecto de la luz sobre el volumen, con la manera como la luz hace brillar los metales o los colores oscuros.

A esa intención se le suma una aproximación al color con aire impresionista. “Yo no quería sacar una tela color morado con hilos morados; quería hacerlo a partir de un fondo rojo y una trama azul, y experimentar mezclando diferentes intensidades”, dice, mientras consiente a sus perros, que siempre lo acompañan al taller.

“La historia de Hechizoo es interpretar la luz”.

En Hechizoo el juego con la luz y el color va de la mano con la exploración de materiales. Comenzaron utilizando fique, cumare, yaré, cobre y alambre de cobre estañado. Los constantes viajes por el país fueron sumando opciones al repertorio, “pero la paleta se acabó rápidamente, por más que yo quisiera que todo fuera natural”, dice Lizarazo.

Una conversación con una amiga tejedora lo hizo cambiar de opinión, y le abrió una infinidad de posibilidades. “Me preguntó: ‘¿Por qué vas a desperdiciar el aporte del ser humano a las fibras y al textil, que es lo único en lo que se ha avanzado después de la invención del jacquard?’”, recuerda Lizarazo, refiriéndose al telar mecánico creado en el siglo XVIII que utiliza tarjetas perforadas para dibujar patrones en las telas.  

A partir de ahí comenzamos a involucrar lo sintético y la paleta ha ido aumentando cada vez más”, agrega. Hoy, el taller trabaja con unos 2500 materiales y la búsqueda continúa.

Este compromiso con la innovación y la tradición se refleja en la colaboración de Hechizoo con comunidades artesanales a lo largo de Colombia.

A través de estas alianzas, Lizarazo y su equipo han logrado fusionar técnicas ancestrales con diseños contemporáneos, contribuyendo al mismo tiempo al desarrollo sostenible de estas comunidades. Cada tapete de Hechizoo es, por lo tanto, un puente entre el pasado y el presente, entre lo local y lo global.

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