Cuando la inteligencia artificial crea espacios

La arquitectura no es ajena a la discusión mundial sobre cómo la IA puede relegar al ser humano en actividades profesionales. El centro del debate está en el potencial que tiene para realizar todo el proceso de construcción, desde la planeación y el diseño hasta su ejecución. Expertos reflexionan sobre sus pros y sus contras.
Por: Nathalia Acosta Salazar
El avance de la inteligencia artificial (IA) es uno de los grandes temas del momento. Si bien desde hace décadas empezó a desarrollarse, los progresos alcanzados en los últimos años han abierto un interrogante sobre cómo esta tecnología va a impactar todas las actividades humanas.
John McCarthy, destacado informático de los años 70 y uno de los pioneros en hablar del tema, definía a la IA como “la ciencia y la ingeniería de hacer máquinas inteligentes basadas en el uso de computadoras para comprender el pensamiento humano”. La herramienta utiliza técnicas como el aprendizaje automático, el procesamiento del lenguaje natural y la robótica para realizar funciones de manera autónoma y mejorar su rendimiento a través de la experiencia.
La arquitectura es una de las ramas donde esta tecnología está cobrando mayor relevancia. Desde hace años ya se utiliza en algunas etapas de los proyectos arquitectónicos. Por ejemplo, en la automatización de actividades dentro de un lugar ya construido –lo que se conoce como domótica– y también se ha empleado la realidad aumentada para que el cliente tenga una visión exacta de cómo se verá el proyecto que va a comprar.
Sin embargo, la discusión actual se centra en el potencial que tiene la IA para realizar todo el proceso de construcción, desde la planeación y el diseño hasta su ejecución. ¿Cambiará la forma en la que hemos concebido la arquitectura por años? La respuesta es sí, pero aún no sabemos hasta qué punto.
La irrupción de esta herramienta ha generado interrogantes y no pocas angustias en el mundo de la arquitectura. En primer lugar, se encuentra el cuestionamiento sobre la manera en la que impactará el empleo y repercutirá en asuntos como la creatividad y la propiedad intelectual.
El Instituto Real de Arquitectos Británicos (Riba, por sus siglas en inglés) ha sido una de las primeras instituciones gremiales en reaccionar al debate. Actualmente, trabaja con el gobierno del Reino Unido para desarrollar pautas que exploren tanto los beneficios como los desafíos de la IA en la arquitectura. Para Riba, la IA ofrece oportunidades en los campos del diseño, el flujo de trabajo y los cálculos, pero hay preocupación por los posibles riesgos de la expansión de su uso en la academia y en la práctica profesional.
Colombia no es ajena a este debate. Como explica Henry Gualdrón, director del Centro de Innovación y Productividad de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, “la conversación sobre la IA ya viene ocurriendo en las entidades de arquitectura en el ámbito nacional, especialmente en temas como la transformación de la educación, que, por supuesto, incluye la ética y el uso correcto de estas tecnologías”. Respecto al tema regulatorio, Gualdrón cree que el país está lejos de iniciar una discusión al respecto y, por lo tanto, “lo más probable es que en el corto plazo se adopte un marco legal extranjero para controlar esta actividad”.
Hablan los arquitectos
Entre tanto, quienes ejercen la profesión se preguntan cómo esta herramienta puede ayudarlos a potenciar su trabajo y, al mismo tiempo, a mantenerlos en el negocio. En palabras de David Andrés Léon, arquitecto y profesor del Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (IAAC), “no creo que vayamos a perder nuestro empleo, pero sí tenemos que aprender a incorporar la IA con agilidad a nuestras labores cotidianas. Lo importante es hacerlo con conciencia de lo que aporta a la profesión, sin subestimar ni sobrevalorar su impacto”.
Además de habilidades de diseño, la arquitectura implica otros conocimientos por parte de quien la practica que no son reemplazables por algoritmos, a criterio de expertos como León: “El arquitecto aporta una noción muy clara del entorno de un proyecto, su contexto material, geográfico, histórico y social. Todas estas dimensiones son muy difíciles de cuantificar y procesar por una máquina”.
La IA se ha convertido en una herramienta que ayuda a optimizar procesos dentro de los proyectos arquitectónicos, dice Anahi Reyes, arquitecta mexicana que trabaja en una reconocida desarrolladora inmobiliaria.
“Con la IA podremos conceptualizar más rápido, generar imágenes cada vez más realistas y ahorrar tiempo y presupuesto.
Sin embargo, la arquitectura es un arte y el hecho de integrar colores, espacios y texturas entrelazados con la historia de un lugar es una habilidad que solo tenemos los seres humanos”, comenta Reyes.
Si bien Reyes y León están de acuerdo en que la inteligencia artificial está transformando el ejercicio de la arquitectura, todavía hay desafíos que deben ser superados para lograr su uso generalizado. “Necesitamos alcanzar cierto nivel de ‘alfabetismo’ tecnológico en nuestra profesión para poder entender las herramientas que usamos, sus beneficios y limitaciones.
Además, existen brechas entre los diferentes tipos de proyectos y las distintas culturas de diseño en los países donde se desarrolla”, comenta el profesor del IAAC.
Tanto en la academia como en el mundo laboral, los arquitectos modernos deben tener una conversación abierta y continua sobre cómo pueden aprovechar correctamente los avances tecnológicos. Todo ello sin perder de vista que estos deben ser aplicados en el diseño y la construcción de espacios que solucionen las necesidades de un planeta y una sociedad que están en constante cambio.
“Lo que mejor podemos hacer es entender que las herramientas tecnológicas van desplazando funciones humanas, pero somos nosotros, desde una perspectiva crítica y social, los que debemos diseñar nuestros nuevos roles adaptándonos a ellas mientras las usamos”, concluye Pedro Ferrazini, magíster en Tecnologías Arquitectónicas y decano de la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño de la Universidad del Rosario, en Argentina.
Presente en todas las etapas
Cada vez hay más herramientas de IA disponibles para apoyar los procesos arquitectónicos. Estas son cuatro de las formas principales en las que los profesionales se apoyan de estas tecnologías para desarrollar sus proyectos:
En el diseño
Los arquitectos pasan semanas o meses diseñando antes de que comience cualquier construcción. Así que la función generativa de la IA puede ser muy útil para encontrar inspiración en las fases iniciales.
En esta etapa destacan las herramientas Midjourney y Maket. La primera genera imágenes fotorrealistas a partir de descripciones escritas, lo que representa para los arquitectos un lienzo tan infinito como su propia imaginación. Es capaz de procesar grandes volúmenes de información como datos topográficos, climáticos, normativas de construcción y preferencias del cliente para generar propuestas de diseño más efectivas.
Con Maket el desafío de los requisitos específicos del cliente y las restricciones espaciales se convierten en una oportunidad para la exploración de diseños más innovadores. Esta tecnología le presenta al arquitecto, en poco tiempo, un banquete visual de alternativas de diseño, dejándole tiempo libre para involucrarse más en la creatividad y la atención al cliente.
En la planificación urbana
Según el arquitecto David Andrés León, en esta etapa de los proyectos se procesan datos masivos recopilados por organizaciones públicas y privadas con el objetivo de ayudar a los urbanistas a tomar mejores decisiones sobre el desarrollo de las ciudades. Con la llegada de la IA a este sector se pueden conocer rápidamente correlaciones que no son evidentes y que necesitan un proceso de investigación. Gracias a esta tecnología los profesionales tienen, por ejemplo, la capacidad de recolectar datos en tiempo real que les permiten conocer el estado de las vías.
En la construcción
En esta etapa, la inteligencia artificial ya es una gran aliada para los arquitectos. Pedro Ferrazini, de la Universidad del Rosario (Argentina), comenta que esta herramienta ayuda a “optimizar los procesos de producción y reciclaje para disminuir los residuos y aumentar la eficiencia hasta en un 30 por ciento”. También puede ayudar a identificar y predecir los patrones de consumo, lo que permite planificar mejor la producción y distribución de materiales.
Otra aplicación de esta herramienta en la construcción se basa en la integración con el BIM (Modelado de la Información para la Construcción). Este proceso de diseño, construcción y operación de edificios implica la creación de modelos 3D con información detallada sobre los elementos constructivos y, conectado con la IA, crean un dúo de gran potencial. Al trabajar juntos se crean propuestas de diseño inteligentes, se toman mejores decisiones en lo que respecta a la planificación y seguimiento, y se identifican posibles fallas dentro de la construcción que pueden ser gestionadas de forma más eficiente.
En la prevención de desastres
En México se registran alrededor de 80 temblores diarios, lo cual representa un desafío para los arquitectos al momento de validar qué tan resistente es la estructura o bajo qué condiciones podría permanecer en pie. Con la IA es posible conocer qué ocurre si se presentan sismos de distintas magnitudes en un lugar determinado. “Estas simulaciones son valiosísimas para nosotros porque nos permiten diseñar y construir edificaciones cada vez más resistentes y prevenir desastres”, explica la arquitecta Anahi Reyes.
Para el pronóstico y prevención de inundaciones la herramienta Flood Hub, creada por Google, es la más destacada. Muestra pronósticos de inundaciones fluviales y brinda información clave de cuándo y dónde ocurrirán los eventos naturales. Funciona mediante el procesamiento del procesamiento de diversas fuentes de datos disponibles públicamente, como pronósticos meteorológicos e imágenes satelitales.
Después combina dos modelos: el hidrológico, que revela la cantidad de agua que fluye en un río, y el modelo de inundación, que predice qué áreas se verán afectadas y cuál será la profundidad del agua.
En 2022, la compañía estadounidense anunció que extendió la capacidad de su herramienta de pronóstico de inundaciones a 80 naciones, con la integración del servicio en países como Argentina, Chile y México. “Los gobiernos, las organizaciones de ayuda y las personas en estas regiones pueden acceder a información crítica con hasta siete días de anticipación para prepararse y adaptarse a las inundaciones por medio de Flood Hub”, explicó Yossi Matias, vicepresidente de Ingeniería e Investigación de Google en un comunicado.
Consulta más en la Revista Amarilo Ed. 74
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