Frank Gehry: un vanguardista de 90 años

El arquitecto de origen canadiense Frank O. Gehry, autor de obras como el Museo Guggenheim de Bilbao y la Fundación Louis Vuitton, en París, celebró este año nueve décadas de vida. Considerado uno de los más innovadores y prolíficos de la historia, continúa trabajando sin pausa.

Hoy, muchos jóvenes sueñan con alcanzar el éxito a los veinticinco años y llegar libres de responsabilidades laborales antes de los cincuenta. El caso de Frank O. Gehry representa todo lo contrario. El arquitecto comenzó a ser reconocido por su trabajo en Estados Unidos casi a los cincuenta años, a los sesenta, en 1989, recibió el Premio Pritzker, considerado el Nobel de la arquitectura, y ocho años después, en 1997, aproximándose a los setenta, alcanzó la fama mundial tras la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao, España, que para muchos sigue siendo su obra maestra.

Museo Guggenheim

Foto extraída de www.metalocus.es

El longevo arquitecto ha manifestado durante años que considera que la arquitectura es un arte con el que busca producir emociones por medio de formas creadas con materiales inertes, así como la música lo hace con sonidos. 

Para sus críticos más severos, las obras de Gehry no son más que puro espectáculo y resultan poco funcionales, al tiempo que consideran que se ha dedicado a repetirse una y otra vez. Al respecto, Paul Goldberger, autor de la biografía Construyendo arte: la vida y obra de Frank Gehry, explica que el arquitecto siempre tuvo la esperanza de crear diseños vanguardistas y populares, capaces de romper esquemas. Es un profesional que le huye a la arquitectura seca y aburrida, y que disfruta, sobre todo, trabajar con clientes que le den la libertad de explorar, en lugar de ordenarle qué debe hacer. 

“No creo que me haya repetido. Simplemente, no puedes escapar a tu sello, a tu firma. Mies van der Rohe, un hombre que es considerado uno de los mejores arquitectos del siglo XX, se repitió sin cesar. Pero cuando eres bueno, eres bueno”. Así se defendió de quienes lo acusan de seguir un molde, en una entrevista con el Financial Times, hace seis años.

Del Pritzker al Guggenheim

El trabajo del que muchos colegas se burlaban, razón por la que siempre se sintió más cómodo entre sus amigos artistas, fue reconocido con el premio más importante de la arquitectura, el Pritzker, en 1989. En ese entonces, Gehry aún no era el arquitecto estrella o starchitect en el que se convirtió a finales de los noventa, pero las obras que había construido hasta entonces (entre ellas, su vivienda en Santa Mónica, 1978; la Facultad de Derecho Loyola, en Los Ángeles, 1978; el Museo Aeroespacial de California, 1984, o el Museo Vitra, en Alemania, 1989) ya eran una prueba contundente de que se trataba de un profesional fuera de serie. 

Museo Vitra

Imagen extraída de www.vitra.com

El jurado del Pritzker declaró: “Su trabajo, a veces controvertido, pero siempre deslumbrante, ha sido descrito como iconoclasta, bullicioso y efímero, pero el jurado, al hacer este premio, elogia ese espíritu inquieto que ha hecho de sus edificios una expresión única de la sociedad contemporánea y sus valores ambivalentes. Aunque el premio es para toda una vida de logros, el jurado espera que el señor Gehry lo vea como un estímulo para continuar un extraordinario trabajo en progreso, así como por sus, hasta ahora, importantes contribuciones a la arquitectura del siglo XX ”.

En efecto, todo indica que el premio fue un estímulo enorme porque, a partir de ese momento, Gehry comenzó a producir sus obras más vanguardistas y aclamadas, entre las que el Museo Guggenheim de Bilbao, sin duda, marcó un hito

“Joyas” con el sello Gehry

Reseñar todas sus obras ocuparía un libro entero. Sin embargo, estas son algunas de las más destacadas:

1978: Casa Gehry. Santa Mónica, California, Estados Unidos

Gehry transformó una vivienda tradicional en un hogar singular para él, su segunda esposa, la panameña Berta Isabel Aguilera (con quien ha estado casado desde 1975), y sus dos hijos. Malla metálica, madera contrachapada, vidrio, cemento y ángulos atrevidos hicieron de la obra una pesadilla para los vecinos y un lugar de culto para los seguidores del ganador del Pritzker. La pareja vivió allí hasta finales de 2018, cuando se mudó a su nueva casa de ensueño, diseñada por su hijo Samuel, también arquitecto.

Casa Gehry

Imagen extraída de www.i.pinimg.com

1996: Casa danzante. Praga, República Checa

Diseñada para la compañía de seguros holandesa Nationale-Nederlanden, consta de dos edificios de siete plantas que parecen salidos de una obra surrealista: se entrelazan y retuercen como si fueran una pareja de bailarines. La diseñó en alianza con el arquitecto checo Vlado Miluníc y es una de las principales atracciones arquitectónicas de la ciudad.

Casa danzante de Praga

Imagen extraída de www.pinterest.com

2003: Walt Disney Concert Hall. Los Ángeles, Estados Unidos

Gehry ganó el concurso para diseñar esta magnífica sala de conciertos, de 18.500 m2 (hogar de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles), en 1988, antes de obtener el Pritzker. La obra tardó quince años en ver la luz, pero hay consenso en que la larga espera valió la pena. Se dice que el éxito del Guggenheim de Bilbao contribuyó a darle el último empujón para terminarla. Su fachada de acero inoxidable resplandece bajo el cielo californiano.

Walt Disney Concert Hall

Imagen extraída de www.discoverlosangeles.com

2014: Fundación Louis Vuitton. París, Francia

Las velas de los barcos fueron el referente para diseñar esta genial institución cultural de fachada acristalada, sostenida por una estructura de vigas de acero y madera, que se levanta en el Bosque de Bolonia, en la Ciudad Luz. La construcción, que parece una sofisticada y aparentemente liviana escultura cubista, tiene 11.700 m2, 3.600 paneles de vidrio y ha sido una de las más aclamadas del prolífico arquitecto.

Fundación Louis Vuitton

Imagen extraída de www.i.pinimg.com

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