Ni el más optimista anticipó el crecimiento del 1,1 por ciento en el primer trimestre de este año. Tras un lánguido 2020, empresarios y analistas esperaban una recuperación más lenta. El resultado sorprendió, ya que se dio en medio de las restricciones por el segundo pico de la pandemia y las dificultades que ha dejado el coronavirus en el tejido empresarial y en la dinámica de la economía.

Esta situación puso en evidencia dos realidades: la rápida capacidad de respuesta de las empresas ante las señales del mercado para reactivarse y mover con mayor intensidad el aparato productivo. Y que la economía ha ido más allá de un mero rebote estadístico frente a un año tan malo como 2020. Esto confirma una mayor tracción de la economía, que para algunos es resiliencia.

Pero los mejores resultados ya trascienden el primer trimestre de este año. A pesar de la tensión social que se vive con más fuerza desde finales de abril, la recuperación económica está llevando a analistas y entidades a revisar al alza las expectativas de crecimiento de la economía colombiana para 2021. Incluso tras confirmarse el negativo impacto que han tenido los bloqueos y el vandalismo en medio de las jornadas de protestas que arrancaron el 28 de abril y se prolongaron durante todo mayo y parte de junio.

Estas afectaron las cadenas productivas y empujaron la inflación al alza. Sin embargo, la economía ha mostrado un cierto efecto ‘teflón’ y las apuestas por el crecimiento se siguen moviendo al alza, evidenciando un mayor optimismo en los cálculos.

 

El equipo técnico del Banco de la República aumentó su pronóstico de crecimiento para 2021 de 6 a 6,5 por ciento. Pese a ello, el nivel del PIB seguiría siendo inferior al de 2019. Es una cifra similar a la que ha planteado el Gobierno en su Marco Fiscal de Mediano Plazo.

A finales de junio, Anif aumentó a 6,6 por ciento su pronóstico de crecimiento, que meses atrás había ubicado en 4,3 por ciento. La decisión está basada en los buenos resultados de los principales indicadores económicos en abril, por lo que el país se estaría acercando a los mismos valores que se habían conseguido antes de la emergencia sanitaria por la covid-19. Anif adjudica estos efectos positivos a la reapertura económica y a la aceleración de la vacunación.

También Corficolombiana subió de 5,3 por ciento a 7,2 por ciento para 2021. Estima que el mayor crecimiento estará impulsado por el consumo privado, que según los analistas tendrá un peso significativo en la oferta y la demanda de bienes y servicios. El ajuste de su cálculo se basa, en especial, en los resultados del primer trimestre, en el que la economía creció 1,1 por ciento, mientras esta entidad esperaba un resultado del -0,7 por ciento para ese periodo.

 

Un año complejo

 

La positiva reacción de la economía genera expectativa entre los empresarios, que el año pasado vivieron la peor crisis por cuenta de la pandemia. Los datos reportados por las 5.000 empresas más grandes del país muestran que sus ventas cayeron 4,9 por ciento, pero sus utilidades se desplomaron 33 por ciento. En términos generales, el año pasado subieron las utilidades y ventas para 2.562 de las 5.000 empresas. Este es un resultado atípico, pues tradicionalmente menos de un tercio resultan afectadas.

Los datos agregados de ventas para este grupo de empresas suman 1.128 billones de pesos en 2020, frente a los 1.186 billones de pesos de 2019. Pero las utilidades fueron las sacrificadas: pasaron de unos 90 billones de pesos en 2019 a cerca de 60 billones de pesos el año pasado.

 

 

Por sectores, los más golpeados sin duda fueron los de hidrocarburos, medios de comunicación y transporte, cuyas ventas cayeron alrededor del 30 por ciento. El desplome en las ventas de la mayor aerolínea del país, Avianca, y de empresas petroleras y mineras como Frontera Energy, Reficar y Prodeco tuvieron un impacto enorme en esta cuenta.

Entre los sectores que crecieron en ventas se destaca el agropecuario, que aumentó 12 por ciento. La industria, por su parte, creció 0,8 por ciento sus ventas; los servicios, 1,7 por ciento y las telecomunicaciones, el 3,2 por ciento.

Por regiones, las empresas más afectadas en sus ventas y utilidades de 2020 están ubicadas en el Caribe y en el centro del país. Solo en ventas, estas cayeron 7,9 por ciento. Las de Antioquia y el Pacífico registraron un crecimiento en sus ventas del 1 y 1,1 por ciento respectivamente. El mayor dinamismo en ventas lo registraron las empresas de los Santanderes, que crecieron 4,8 por ciento.

Por tamaño de empresas, hay un dato curioso: las más golpeadas fueron las grandes, mientras que las medianas y pequeñas tuvieron un golpe menos duro. En los resultados de las 5.000 empresas se encontró que las billonarias (ventas superiores al billón de pesos) registraron una caída en utilidades del 35 por ciento; en las millonarias fue del 26 por ciento, mientras que para las medianas fue de 21 por ciento.

En algunos sectores, el comportamiento es disímil: por ejemplo, aunque en términos generales al sector agropecuario le fue bien, las empresas del sector avícola tuvieron un año flojo. Igual ocurre en el comercio, que en general muestra una caída porque aunque para las cadenas de comercio minorista fue un buen año, para las de comercio al por mayor y venta de combustibles el periodo fue nefasto.

El optimismo se mantiene, a pesar de las amenazas latentes de nuevas jornadas de tensión social y en medio de la expectativa del proceso electoral que se avecina.

No obstante, las empresas también son conscientes de la necesidad de ver este crecimiento no solo como un indicador económico y financiero. También es fundamental generar nuevos entornos de crecimiento inclusivo, mayor inversión, nuevos empleos dignos y formales, cerrar brechas y generar una mayor equidad en la población.

No será una tarea fácil, en medio de unas tasas de desempleo e informalidad que siguen en niveles altos y en momentos en que las empresas asumirán en gran parte los costos de la nueva reforma tributaria para tratar de aliviar las cargas fiscales y cumplir con los compromisos sociales.