El fotógrafo Bernhard Lang lleva 11 años apuntando su lente desde la vista más cenital de playas, cruceros, acerías, parques solares y hasta bodegas llenas de cajones para botellas.

Por Esteban Dávila Náder

Las alturas fascinan. Desde siempre. Bien lo sabe Bernhard Lang, fotógrafo alemán, apasionado confeso de lo que llama “la producción de imágenes interesantes” y ganador de unos diez premios –incluyendo tres estrellas doradas en los ND Awards– con vistas aéreas que captura desde 2010. Asegura haber iniciado tarde. Según le contó a Amarilo, tenía 19 años cuando terminó el colegio: “Probé distintos trabajos, como ayudante de construcción o mensajero y viajé durante medio año. Para ser honesto, al principio no estaba muy seguro de qué hacer”. 

Su única certeza, agrega, era el deseo de combinar habilidades técnicas y aspectos visuales. Y así llegó a la fotografía a los 23. Primero, como interno en un estudio publicitario. Luego, como independiente en varios frentes. Las vistas aéreas surgieron durante unas vacaciones en Tokio. “Para llegar, sobrevolamos Siberia y fue tan impresionante ver ese paisaje enorme desde arriba, que me dije: ‘¡Son imágenes muy hermosas! Tengo que capturarlas yo mismo’”. 

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Quienes conocen su trabajo siempre mencionan lo mismo: una intensa obsesión por el impacto de la humanidad sobre la superficie terrestre, en clave de patrones geométricos. Para algunos, es la precisión alemana traducida en imágenes. “Los patrones no fueron lo primero que noté. Comencé a capturarlos sin querer, porque así es como se ven las cosas desde arriba. 

Es algo que viene por sí mismo cuando estás tomando fotografías aéreas”, dice. Buscaba, además, nuevas sensaciones. A fin de cuentas existe una tensión gratificante al estar en el aire sin saber qué va a quedar tras el clic del obturador. No importa cuánta investigación previa se haga, siempre habrá algo nuevo, sea por las construcciones, la luz del día o el movimiento de la avioneta. “Hago entre 500 y 1.000 fotos. Al final, habrá 15 muy buenas”. Lang sigue trabajando hoy en sus imágenes aéreas. 

Pero también en otros proyectos que canalizan las obsesiones que le caracterizan, como Light Shapes, que ubica, en posproducción, figuras de luz sobre edificios; o Pareidolia: Mountain Faces, una serie accidental que abstrae o ‘encuentra’ rostros en las siluetas de montañas europeas. “Trato de mantener la mente abierta para encontrar nuevas formas de expresarme”.

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