Charles Jencks, crítica y extravagancia

Además de haber sido un destacado y polémico teórico y crítico de arquitectura, Charles Jencks, fallecido en octubre, a los 80 años, fue uno de los más osados paisajistas y el gestor de los Maggie’s Centres, construcciones concebidas, en honor a su segunda esposa, para mejorar la calidad de vida de los pacientes con cáncer.

Lo usual es que un arquitecto comience a saborear el reconocimiento gracias a las obras que ha construido. Sin embargo, Charles Jencks, nacido en Baltimore, Maryland, el 21 de julio de 1939, empezó a disfrutarlo como resultado de las controvertidas posturas teóricas que planteaba en sus libros. En sus ocho décadas de vida alcanzó a escribir 40 en total y muchos de ellos no solo llegaron a convertirse en bestsellers sino a sacudir uno de los movimientos más sólidos de la arquitectura del siglo XX. 

Dos de sus publicaciones lo posicionaron mundialmente como un crítico y teórico admirado, influyente y polémico. En las páginas de Movimientos modernos en arquitectura (1973) y El lenguaje de la arquitectura posmoderna (1977) se fue en contra del modernismo, que dominó la arquitectura desde finales de los años veinte hasta la segunda mitad de la década de los sesenta. Dicho movimiento se caracterizó por el énfasis en el uso racional de los espacios, el diseño geométrico y la ornamentación austera, y tuvo entre sus mejores representantes al arquitecto alemán Mies van der Rohe, al suizo Le Corbusier y al estadounidense Philip Johnson.

Jencks planteaba que el modernismo estaba lleno de contradicciones y defendía que, en su lugar, debía surgir una arquitectura que fuera capaz de reflejar nuestro entorno y mezclar y celebrar distintos estilos e influencias, lo que definió como eclecticismo radical, que daría paso a la arquitectura posmoderna. En Movimientos modernos en arquitectura (libro basado en la tesis con la que obtuvo en 1970 el título de doctor en Historia de la Arquitectura, en University College, en Londres) afirmó que “Las tradiciones arquitectónicas son ricas y complejas y cualquier intento de reducirlas a una noción simplista de ‘moderno’ o ‘el verdadero estilo’ sería miope y destructivo”.

Charles Jencks Life Mounds 2005. Courtesy Jupiter Artland. Photo by Allan Pollok Morris

Charles Jencks Life Mounds 2005. Courtesy Jupiter Artland. Photo by Allan Pollok Morris

Luego, en El lenguaje de la arquitectura posmoderna (obra que se ha reeditado once veces), se atrevió a declarar la muerte del movimiento moderno con esta cita: “La arquitectura moderna murió en St. Louis, Missouri, el 15 de julio de 1972, a las 3:32 de la tarde (más o menos), cuando el infame conjunto de Pruitt-Igoe o, más bien, algunos de sus bloques recibieron mediante dinamita el coup de grâce definitivo”. El autor del conjunto residencial Pruitt-Igoe, diseñado con base en los principios de Le Corbusier, fue el arquitecto Minoru Yamasaki, quien, más tarde, sería el artífice de las Torres Gemelas, en Nueva York.

Jencks nunca dejó de ser un prolífico escritor y pensador. Entre los títulos que produjo en este siglo se destacan Arquitectura del nuevo milenio (2000), El edificio icónico, el poder del enigma (2005), Modernismo crítico (2007), La historia del posmodernismo (2011) y El universo en el paisaje (2011). Su extensa y significativa trayectoria como teórico y crítico motivó al Royal Institute of British Architects (RIBA) a crear en 2003 el Premio RIBA Charles Jencks, que reconoce a los profesionales o a las firmas que han realizado importantes aportes a la arquitectura en la teoría y la práctica.

El universo de los paisajes sorprendentes

Charles Alexander Jencks vivió en un hogar donde el gusto por el arte y la ciencia fue la constante. Su padre, Gardner Platt Jencks, era pianista y compositor, mientras que su madre, Ruth Pearl Jencks, bióloga y artista. Aunque nació en Baltimore, su infancia y adolescencia transcurrieron en Westport, Connecticut, y en Wellfleet, Massachusetts.

Al terminar el bachillerato, estudió Literatura Inglesa en la Universidad de Harvard, de donde se graduó en 1961, año en el que se casó con Pamela Balding, con quien tuvo dos hijos. Luego, cursó una maestría en Arquitectura en la Escuela de Diseño de Harvard, que concluyó en 1965 y, después, se mudó a Londres, donde, además de radicarse definitivamente, completó su formación académica con el doctorado en Historia de la Arquitectura.

Obra de Charles Jencks

Su primer matrimonio terminó en 1973 y al poco tiempo conoció a la que sería su segunda esposa, la paisajista escocesa Maggie Keswick, con quien se casó en 1978 y tuvo un hijo y una hija. Ella era experta en diseño de jardines chinos, un tema que estudió a fondo durante los años que vivió con su familia en Shanghái y Hong Kong. Todo ese conocimiento lo plasmó en el libro El jardín chino, publicado el mismo año de su boda con Jencks.

La relación con Maggie despertó en el arquitecto un marcado interés por el paisajismo, que lo condujo a diseñar algunos de los más sorprendentes y extravagantes jardines del mundo, la mayoría en Inglaterra y Escocia, aunque también en Corea del Sur, China e Italia. Dichos proyectos se caracterizan por exhibir formas posmodernas: osadas, irregulares, escultóricas, con distintas alturas y planos. Parecen paisajes propios de una película de ciencia ficción. Son todo un espectáculo sensorial para quienes los recorren.

Entre los más sobresalientes, figura el Jardín de la Especulación Cósmica, en Dumfries, Escocia, donde materializó su pasión por la ciencia y los misterios de cosmos. “El jardín utiliza la naturaleza para celebrar la naturaleza, tanto intelectualmente como a través de los sentidos, incluyendo el sentido del humor. Una cascada de escalones de agua cuenta la historia del universo, una terraza muestra la distorsión del espacio y el tiempo causada por un agujero negro, un Quark Walk lleva al visitante por un viaje a los bloques de construcción más pequeños de la materia, y una serie de accidentes geográficos y lagos recuerdan la geometría fractal”, explica la memoria de la obra, consignada en la página web de Jencks. 

Northumberlandia 2014 Sept Gocopter

La arquitectura de la esperanza

En un artículo publicado en el diario británico The Guardian en junio de 2011, el arquitecto confesó: “Solo me he enfrentado a una verdadera tragedia en mi vida: la muerte de mi esposa, Maggie, víctima de cáncer, en 1995”. La señora de Jencks, quien falleció a los 54 años, tuvo que lidiar siete de ellos con la enfermedad, que comenzó como un cáncer de seno y más tarde se extendió a los huesos, el hígado y la médula ósea.

Cuando a la pareja le dijeron que a Maggie le quedaba poco tiempo de vida se encontraban en un corredor frío y oscuro de un centro médico en Edimburgo. Desde ese momento, ambos decidieron que se dedicarían a crear espacios con un diseño increíble, donde pacientes como ella pudieran animarse y recibir cuidados especiales que no ofrece ninguna clínica tradicional.

Northumberlandia aerial. Credit Over & Above

Northumberlandia aerial. Credit Over & Above

“Cuando tienes cáncer, tu ego y tu cuerpo reciben una paliza, estás enervado, no tienes energía, estás sufriendo, estás aplastado y la arquitectura te puede subir el ánimo”, le dijo Jencks a la BBC hace unos años. El primer Maggie’s Centre abrió sus puertas en Edimburgo en 1996, un año después de la muerte de su gestora. Lo diseñó el arquitecto Richard Murphy, nominado al premio Stirling en 1997. 

Desde entonces, el paisajista y teórico se dedicó a convocar a renombrados arquitectos para que les pusieran su sello a estos centros. Hoy existen 22, ubicados en Tokio, Hong Kong, Barcelona y varias ciudades del Reino Unido, diseñados, entre otros, por Frank Gehry, Rem Koolhaas, Zaha Hadid, Norman Foster, Steven Holl y Patricia Urquiola. Jencks, quien murió de cáncer el pasado 13 de octubre, consignó su experiencia como líder de esta iniciativa en el libro Arquitectura de la esperanza, publicado en 2011.

 

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