Parques y espacios verdes, claves para la calidad de vida

Una mala calidad del aire puede causar enfermedades e influir en la salud mental de las personas. Los espacios verdes cobran hoy más importancia que nunca, pues disminuyen la contaminación y mejoran la calidad de vida de los ciudadanos. 

Según la ONU, el 80% de la población de América Latina vive en las ciudades y el 90% de sus habitantes respira todos los días un aire contaminado. Solamente en Bogotá, cada año mueren 11.000 personas por enfermedades asociadas a la polución. Cáncer de pulmón, accidentes cerebrovasculares, infartos y afecciones respiratorias crónicas son las causas más comunes.

Parques y espacios verdes, claves para la calidad de vida

Por otro lado, distintas investigaciones sostienen que la polución del aire causada por los vehículos y la actividad industrial dentro y fuera de las ciudades influye en el estado de ánimo de sus habitantes. Por ejemplo, un estudio reciente de la Universidad de los Andes y del Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS) muestra que cuando las personas tienen menos de 4 m2 de espacio público, tienen a aumentar los homicidios, los robos, los suicidios y la violencia intrafamiliar en su entorno.

“Los seres humanos necesitamos estar en conexión con la naturaleza y necesitamos espacios abiertos para hacer actividad física, para tener interacción social y gozar de actividades culturales. Eso hace parte de nosotros, no lo podemos evitar”, afirma Camilo Luengas, Líder Técnico del CCCS.

Parques al rescate

Ante este escenario, la ONU, la Organización Mundial de la Salud, los gobiernos e instituciones privadas de distintos países han visto la urgencia de implementar modelos de ciudad y de construcción sostenible que mejoren la calidad de vida de sus habitantes.

Parques y espacios verdes, claves para la calidad de vida

Así es como las zonas verdes, los parques recreativos, las fuentes de agua, los techos y las fachadas verdes son claves para mejorar la salud física, mental y emocional de las personas:

  • Zonas verdes: reducen la contaminación auditiva. Se prestan para hacer ejercicio, lo que contribuye a disminuir la obesidad y los riesgos de desarrollar diabetes o enfermedades cardíacas.
  • Parques: sus senderos, gimnasios urbanos y ciclo rutas también estimulan el ejercicio. Al cubrir grandes extensiones, constituyen un punto de encuentro social que afianzar un sentido de pertenencia comunitario. Parques de grandes extensiones satisfacen la necesitad de zonas verdes de muchos barrios a la redonda.
  • ¡Árboles!: mejoran la calidad del aire y proveen hábitat y refugio para diversidad de aves. Los parques con árboles se convierten en espacios de contemplación de la naturaleza, lo que mejora el estado de ánimo de las personas, reduce el estrés y el riesgo de depresión.
  • Fuentes de agua: moderan las altas temperaturas y reducen el llamado efecto urbano de isla térmica: cuando grandes superficies de asfalto o ladrillo continúan emitiendo calor incluso cuando el sol se ha puesto.
  • Techos sembrados de verde: funcionan como un aislante térmico y reducen el consumo de aire acondicionado, lo que redunda en menos emisión de gases de efecto invernadero. También permiten captar agua lluvia, que puede usarse en los inodoros o para lavar el piso.
  • Jardines verticales en fachadas: aunque a veces generan gran consumo de agua y tienen un costo de operación alto, son generadores de oxígeno y mejoran la calidad del aire. También protegen de la radiación solar y son un aislante térmico natural.

 

Déjenos su comentario