El artista belga Sammy Slabbinck construye realidades en collages hechos con tijeras, fotografías de revistas de los años 50, 60 y 70 e imágenes contemporáneas. En su cuenta de Instagram @sammyslabbinck, fragmentos también de su virtuosismo, sentido del humor y devoción por el surrealismo.

Por Daniela Villamarín Solorza

Un par de piernas cubiertas con medias veladas se asoman tras un edificio. La boca de una mujer sirve como punto de llegada de un puente peatonal suspendido entre nubes y rodeado de montañas escarpadas. En sus collages surrealistas y arriesgados, el artista belga Sammy Slabbinck plasma el contraste entre el concreto y la piel, entre el ser humano y el mundo que lo contiene, entre la realidad y la ficción.

En la época en que comercializaba muebles vintage, se la pasaba recorriendo tiendas de antigüedades y mercadillos. Así encontró su fuente más grande de inspiración: las revistas viejas, como Paris Match. Empezó a comprarlas movido por la fascinación que le causaban las fotografías. En 2009, cuando no cabía una revista más en su apartamento, se dedicó al arte de superponer esas imágenes de los años 50, 60 y 70 con elementos contemporáneos.

Empezó a construir realidades en collages hechos con sus tan amados fragmentos de revistas; a su vez, experimentaba escaneando y alterando digitalmente las ideas más descabelladas, esas que no podían materializarse en el papel. Para él, la manera tradicional, que es la más compleja y dispendiosa, resulta ser siempre la más gratificante. De ambas formas se dispuso a jugar con la escala, las proporciones y las texturas en una oda a la exageración, a la inverosimilitud, con el surrealismo siempre presente. En su delicado arte nada se puede dar por sentado, nada se parece a la realidad.

Toe Dipper

Toe Dipper

En una entrevista para Lomography, una revista de fotografía experimental, el artista confesó que no sigue ningún principio visual para crear sus obras. “No hay reglas reales. Esa es la belleza de hacer collages: que todo vale”. También aseguró que ha entrenado sus ojos para encontrar la inspiración en los lugares más inesperados.

En sus collages puede percibirse cierta crítica social, que está dirigida principalmente a la deconstrucción del rol femenino. Slabbinck comentó a AnOther Magazine que en los anuncios y la publicidad de las revistas de esas décadas solían usarse narrativas visuales que sexualizaban y degradaban a la mujer.

Por esta razón, la cosificación del cuerpo femenino es la primera convención que él destruye al pasar las tijeras o el bisturí sobre el papel. “Resulta muy natural agregar mi propia crítica”, comentó el artista, pues al sacar a las mujeres del contexto en el que fueron retratadas y al ponerlas en entornos totalmente nuevos logra empoderarlas y resignificarlas.

Collage Birdlady

Birdlady

Actualmente, Sammy Slabbinck (1977) tiene más de 55.000 seguidores en su cuenta de Instagram (@sammyslabbinck). Estos collages han sido portadas de álbumes musicales, ilustraciones para revistas como Der Spiegel o The New Yorker e imágenes de campaña para Gucci, Hermès, Nescafé o Disney.

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