Del camuflaje militar a la moda. De la naturaleza a la gastronomía. De la música a la poesía. Estas son algunas de las facetas de este color verde oliva.

En la poesía de Aurelio Arturo

“Te hablo también entre maderas, entre resinas, / entre millares de hojas inquietas, de una sola/ hoja:/ pequeña mancha verde, de lozanía, de gracia, / hoja sola en que vibran los vientos que corrieron por los bellos países donde el verde es de todos los colores, / los vientos que cantaron por los países de Colombia”. La frase ‘el verde es de todos los colores’, del poeta nariñense Aurelio Arturo, ha sido retomada muchas veces para definir los paisajes colombianos.

Aceitunas y Atenea

Este fruto mitológico se remonta a Atenea, la diosa que le dio el nombre a la capital griega. Los olivos se extendieron por todo el mediterráneo 30.000 años antes de Cristo y su aceite se usó también para fines medicinales y cosméticos. Esparta tiene su propio museo de la aceituna. Grecia compite con España y Portugal en el liderazgo del mercado de este producto.

Música en español

Desde «Por el verde olivo», de la cantante flamenca Ana Reverte, hasta «Por la verde, verde oliva», de su compatriota Sheila Blanco. Desde «El olivar», de la banda de rock colombiana 1280 Almas, hasta «Verde olivo«, el Himno Nacional de Paraguay, que se convirtió en una canción simbólica en plena Guerra del Chaco, ocurrida en los años 30.

Camuflaje verde oliva

Se asocia al uniforme militar que usan los ejércitos para mimetizarse en la selva. Curiosamente, esta estética nació del arte. En la Primera Guerra Mundial, los artistas pintaron aviones, portaaviones y barcos con colores similares a los escenarios de combate. Y en la Segunda Guerra, los uniformes fueron estampados con figuras cubistas verdes y caquis. Hacia mediados de los 70, estos colores saltaron a las pasarelas de Milán y París: los pantalones militares se volvieron una alternativa más para las mujeres y, un poco más tarde, para los hombres.

Foto_ Estrop _ Getty Images

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Una pintura de Botero

Antes de volverse popular por la exageración del volumen, que hoy es su sello, Fernando Botero realizó pinturas muy elogiadas. Una de ellas fue La camera degli sposi (Homenaje a Mantegna), ganadora del Salón Nacional de Artistas, en 1958, y que se volvió un mito porque de su primera versión que tuvo muy presente el verde oliva se desconoce su paradero. La segunda, de 1961, pertenece al Hirshhorn Museum, de Washington. Allí, como homenaje a Andrea Mantegna, el antioqueño hizo su propia versión del cuadro del pintor italiano del Renacimiento.

Otro oliva: el suave

Según Minwax, la empresa estadounidense líder en el mercado de recubrimientos de madera, el oliva suave es el color del año. Sue Kim, la experta en color de la marca, asegura en su canal de youtube que es ideal para manifestar bienestar, simpleza y una conexión con la naturaleza. Está marcando la tendencia en decoración en Japón y Escandinavia por medio de su particular mezcla de “un verde renovado con el gris”.

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