En el momento y el lugar adecuado: seis piezas icónicas que trascendieron los conceptos de sus creadores para convertirse en mobiliario de hogares alrededor del mundo.

Barcelona (1926) Diseñadores: Lilly Reich y Mies van der Rohe

Los socios y compañeros Lilly Reich y Mies Van der Rohe, figuras dentro de la Bauhaus (de la que Van der Rohe fue el último director), son los autores de esta silla. Originalmente se creó en acero inoxidable y cuero animal, para el pabellón alemán de la exposición de Barcelona en 1929: un intento de demostrar el resurgir Alemania después de la I Guerra Mundial. Entre sus primeros usuarios, los reyes de España durante el evento.

Wassily (1925-26) Diseñador: Marcel Breuer

Otro diseño en el marco de la famosa escuela Bauhaus que, aunque lleva el nombre del pintor Wassily Kandinsky (también docente del mismo movimiento), no lo tiene como autor ni como inspiración. Su creador se basó en los marcos de las bicicletas y usando tubos de acero. El diseño generó tal admiración del pintor que terminó con un duplicado en su oficina personal y, sin quererlo, el nombre de esta creación. 

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Lois Ghost (2002) Diseñador: Philippe Starck

Diseñada para la casa italiana Kartell, esta adición reciente a la lista de íconos del mobiliario tiene su inspiración siglos atrás, en el tradicional sillón francés Luis XVI. No solo resulta muy particular por su apariencia: también por su técnica de fabricación con policarbonato inyectado en un solo molde, lo que quiere decir que se trata de una sola pieza que no es ensamblada en ningún punto del proceso.

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Lounge Chair Wood (LCW) (1946) Diseñadores: Charles y Ray Eames

El matrimonio por excelencia del diseño estadounidense, responsable de una veintena de piezas mobiliarias únicas, creó esta silla como fruto de su experimentación con piezas de madera contrachapada, en este caso con cinco capas que se unían gracias al calor. Sus iniciales son una abreviación, en inglés, de su propósito original: sillas auxiliares de salón, en madera.

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Egg (1958) Diseñador: Arne Jacobsen

Esta silla fue pensada como una coraza, una cáscara que recubre a su usuario (originalmente, el visitante del SAS Royal Hotel en Copenhague). Queda todavía la duda de qué fue primero: si estas ligeras piezas en espuma cubierta de tapicería o las paredes, la iluminación y hasta los ceniceros del bar del hotel, ya que todo fue comisionado al mismo autor y pensado como un ecosistema.

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Eames Lounge y Ottoman (1956) Diseñador: Heman Miller

Los dos nombres corresponden, justamente, a las dos piezas que componen esta obra de la pareja Eames: su primer acercamiento al mercado del diseño industrial de lujo, de la mano de la compañía Heman Miller. En sus primeras ediciones estaba hecha de cinco capas delgadas de madera contrachapada, cubiertas en palo de rosa brasileño. Una de estas sillas originales hace parte de la colección del MoMA de Nueva York.

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