Sobre la premisa ‘cuidar a los nuestros’, Amarilo construyó un plan para garantizar el bienestar de su talento humano en tiempos de pandemia. Esta hoja de ruta se convirtió también en una invitación para el surgimiento de nuevos liderazgos en épocas inciertas y para el fortalecimiento de la comunicación y el trabajo en equipo.

Volátil. Incierto. Complejo. Ambiguo. Estas cuatro palabras, conocidas por sus siglas en inglés, VUCA, resumen nuestra cotidianidad desde el inicio de la actual pandemia. ¿Qué podía hacer el sector empresarial ante ese escenario desconocido e inesperado? Amarilo encontró pronto la respuesta. La compañía halló su nuevo rumbo basada en la adaptabilidad, la solidaridad y el cuidado mutuo.

 

 “La capacidad de adaptación y la apertura al cambio son dos de nuestros pilares organizacionales. Si bien nadie podía prever esta emergencia sanitaria, sí podíamos readaptar, reajustar, reforzar todos nuestros planes, o incluso reintroducir algunos”, explica María Paulina Rivadeneira, gerente de Talento de la compañía. 

La primera decisión de la firma fue proteger a sus trabajadores. “Debíamos cuidar a los nuestros y garantizarles sus empleos. Por eso se aseguraron la estabilidad laboral y las condiciones contractuales de todos los colaboradores. Eso le dio tranquilidad a nuestro talento humano y reforzó su compromiso con Amarilo”, agrega la gerente. Durante todos estos meses la empresa ha tenido una comunicación transparente con todas sus áreas; siempre se les ha informado sobre los cambios, los esfuerzos o las novedades surgidas en esta retadora coyuntura.

 

Una inesperada maratón 

Cuando el Gobierno decretó la primera cuarentena estricta debido al alto número de contagios en el país, la compañía promovió las vacaciones colectivas para buena parte de su personal. A otros colaboradores se les pidió que trabajaran, de forma segura, desde sus hogares. 

“En ese primer mes pudimos organizar todos los protocolos de bioseguridad a nivel nacional. Tuvimos que ajustarnos con rapidez a las exigencias particulares de cada ciudad, de cada municipio, para obtener su aprobación y poder dar apertura a las obras, las oficinas y las salas de venta”, recuerda Óscar Vásquez, director de Seguridad y Salud en el Trabajo de Amarilo. 

De repente, en conjunto con otras áreas de la compañía, estábamos en una verdadera maratón para obtener insumos y crear, aprobar y adaptar, las nuevas normativas en todos nuestros centros de trabajo”, complementa Vásquez. 

No bastaba con implementar esas medidas, se hacía imperativo saber, de manera detallada, cuál era el estado de salud física de cada trabajador, velar por su bienestar mental y cuidar su desarrollo profesional en medio de la virtualidad. Para cumplir con estos objetivos se conformó un equipo de salud, integrado por una médica y una enfermera ocupacionales, que fortalecieron la prevención del contagio y manejaron todos los casos positivos de la compañía. 

La constructora recibió asesoría profesional de una epidemióloga con el fin de mejorar la respuesta a la pandemia, y encuestó a cerca de 7.000 personas, entre colaboradores directos, contratistas y trabajadores temporales, para revisar sus condiciones de salud y entender los riesgos a los que podían estar expuestos. 

Desde la perspectiva del bienestar y el desarrollo los desafíos no eran menores. Con el cambio de las rutinas, los espacios y los esquemas laborales, los trabajadores tuvieron que adaptarse a una nueva y repentina normalidad. De acuerdo con los datos del Global Workplace Study 2020, el 97 por ciento del talento humano en el mundo experimentó grandes transformaciones en sus labores debido a la pandemia. 

En Amarilo intentaban resolver los interrogantes que surgían. ¿Cómo lograr que la vida laboral usual, que transcurre en una oficina, migrara de manera exitosa a la privacidad del hogar? ¿Cómo garantizar el buen desempeño, la productividad y el crecimiento personal y profesional de los colaboradores en medio de la virtualidad? ¿Cómo acompañarlos, de manera adecuada, cuando los límites entre lo íntimo y lo público se desdibujaban?

 “Al principio nos concentramos en darles a todos las herramientas necesarias para que pudieran realizar su trabajo desde casa, de la manera más eficiente posible. Les brindamos los equipos, la capacitación para el buen uso de las plataformas tecnológicas y una orientación que les permitiera organizar sus tareas laborales y continuar con su vida familiar”, explica Alison Ausique, directora de Desarrollo de Talento de Amarilo. 

De la mano con los esfuerzos realizados en diferentes frentes de la compañía, fue necesaria una estretegia sólida de comunicación que fuera consistente y coherente con los desafíos del momento. El obetivo: lograr la compresión de los protocolos de bioseguridad. En este sentido, fueron determinantes los videos para salas de ventas, obras y oficinas, como eje central de un plan de comunicación multiformato y multiplataforma que se mantiene vigente y que continúa respondiendo a la coyuntura, semana a semana.

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Emociones fuertes 

La rápida reapertura del sector de la construcción, que retomó sus actividades el 27 de abril del 2020, trajo otros desafíos. Era necesario confirmar quiénes podrían volver a trabajar de manera presencial, sin perder de vista las exigencias de las autoridades locales para la reactivación. Se debía crear un modelo de alternancia entre el trabajo remoto y el físico, mantener el distanciamiento social, promover el autocuidado entre los empleados y capacitarlos para que hicieran suyos los protocolos de seguridad, entre otros requerimientos. 

“Al inicio fue impactante. Pero con el paso de los días todos fueron comprendiendo la relevancia de aquellas normas y las incluyeron en su estilo de vida. Quedó demostrado que si construíamos una red de colaboración colectiva podíamos cuidarnos entre todos”, asegura Vásquez.

No era suficiente con socializar los protocolos. Cada colaborador necesitaba ayuda para manejar mejor sus emociones en esta etapa. Millones de empleados, en todo el planeta, empezaban a presentar crisis de ansiedad y episodios de estrés ante la vuelta repentina a su labor. Colombia no era la excepción. En Amarilo se realizaron charlas y conversatorios con el fin de aliviar esa carga emocional, se promovió el bienestar individual y familiar. Fortalecer el Liderazgo ha sido uno de los objetivos primordiales en la compañía y la coyuntura del 2020 fue una oportunidad para reforzar el programa e impulsar modelos de novedosos que respondieran a la incertidumbre del momento, afianzando la cercanía e impulsando la continuación del desarrollo de los equipos.

 

 Los líderes, a su vez, y asesorados por la compañía, respondieron al reto de poder gestar en sus equipos espacios de interacción dentro de la virtualidad que permitieran fortalecer el trabajo colectivo, la confianza y las relaciones entre áreas de trabajo. Esas acciones, en efecto, se difundieron a través de equipos para permear el trabajo cotidiano de todos los colaboradores. 

Los colaboradores han expresado de variadas maneras su agradecimiento por los cuidados y las campañas de protección que ha llevado a cabo la compañía. “El compromiso, el sentido de pertenencia y el orgullo que siente nuestra gente ha sido una constante, pero se han intensificado en estos meses. Hemos estado cerca de ella. Algunas personas nos han dicho: ‘no ha sido fácil, tenemos miedo; pero aquí estamos y saldremos adelante. Si Amarilo está bien, nosotros también’”, agrega la gerente de Talento. 

De cara al futuro y a lo que resta del 2021, la firma busca mantener y mejorar sus estrategias de cuidado, de acuerdo a los indicadores de contagio, al avance de la pandemia y a las necesidades de su recurso más valioso: su talento humano. Seguirá ahí, muy cerca de sus empleados, para hacerle frente a la segunda ola nacional de contagios. Y continuará reinventándose desde la presencialidad, la virtualidad, o los nuevos modelos que surjan.