La historia nos ha enseñado que las pandemias y los avances de la sociedad van de la mano. Para que tengas una idea, los clósets, por ejemplo, se implementaron a principios del siglo XX, cuando los armarios de antaño se empezaron a considerar antihigiénicos porque acumulaban polvo, un gran riesgo para la salud en esa época.

Las primeras leyes urbanísticas que nacieron en el siglo XIX durante la Revolución Industrial, permitieron aumentar el tamaño de las viviendas para lograr mayor ventilación y aprovechar mejor la luz del sol. ¿Cuál fue la razón? El miedo a la tuberculosis, el cólera y otras enfermedades que, se creía, estaban en el ambiente.

A mediados de ese mismo siglo, el clamor de los habitantes de la ciudad de Barcelona era que derrumbaran los muros. El hacinamiento empeoraba la severa falta de higiene en la ciudad y las epidemias eran devastadoras.

Todas las lecciones aprendidas en un lugar se replicaron en todo el mundo para darle a paso a la arquitectura que hoy conocemos pero, a pesar de que antes de esta nueva pandemia el mundo seguía mostrando una serie de cambios importantes en el campo de la construcción, el Covid-19 llegó para generar nuevas demandas en la arquitectura.

En este siglo nos hemos enfrentado a epidemias y pandemias como el H1N1, el Ébola, el Zika, la Gripe Aviar, la Gripe Porcina y el Covid-19 que, aparentemente, tienen algo en común: el contacto con el exterior. En ese caso, la arquitectura debería estar pensada para que el exterior no represente un peligro ¿cierto?

Teniendo eso mente, se deben considerar varios aspectos.

El transporte

Una de las tendencias que se posiciona en estos escenarios es el incremento en la compra y uso de transporte privado. Si debemos evitar el contacto, el transporte público no es la mejor idea, pero esto no quiere decir, necesariamente, usar el carro más seguido. La bicicleta se ha posicionado, y en pandemia mucho más, como una herramienta económica y efectiva para transportarse. En consecuencia, algunos de los principales puntos a tener en cuenta para la arquitectura post-pandemia es la implementación de más ciclovías y la ampliación de carreteras y autopistas.

Uso más frecuente de la bicicleta

Específicamente en el primer punto, Bogotá tiene una gran ventaja ya que se encuentra en el top 20 de las mejores ciudades para andar en bicicleta según el ranking de Copenhagen Friendly Cities.

De igual forma, seguiremos evitando las aglomeraciones. Moverse grandes distancias tampoco es lo más recomendable, por lo que se verán más edificaciones y barrios de uso mixto.

En París se presenta la propuesta de La Ciudad de 15 minutos, un proyecto que plantea una ciudad con barrios donde puedes encontrar lo que necesitas a 15 minutos de tu hogar. La condición es moverte a pie o en bici. También, en Colombia tenemos el concepto de Ciudades dentro de Ciudades, un concepto de urbanismo planteado por Amarilo que, además de garantizar en un solo lugar una amplia oferta de servicios, también permite mantener un sano equilibrio con la naturaleza.

Ciudad de 15 minutos

Ciudad de 15 minutos. París

Ciudades dentro de ciudades

Ciudades dentro de ciudades. Amarilo

Multifuncionalidad del hogar

El Covid-19 nos hizo dar cuenta que, probablemente, necesitábamos una habitación más o dividir la sala en varios espacios para cumplir todas las necesidades de la familia. Nuestra casa se ha convertido en restaurante, gimnasio, cine, zona de entretenimiento y oficina, por lo que, a mediano y largo plazo, la demanda de casas y apartamentos con más metros cuadrados, balcones o jardines y zonas verdes serán el nuevo requerimiento de la construcción de inmuebles.

Hogares más grandes

En ese mismo orden de ideas, la implementación de ascensores, rampas, pasamanos y aspectos relacionados con la accesibilidad comunicativa, como señales visuales, acústicas o táctiles dirigidas a personas con discapacidades sensoriales o cognitivas estarán más presentes para mejorar el desenvolvimiento de personas mayores y personas con discapacidad que, por una u otra razón, no cuentan con la compañía de personal especializado tanto fuera de los hogares como en los entornos residenciales.

Facilidades para las personas en condiciones especiales

Internet de las cosas

La tecnología continuará facilitándonos, a través de la voz o de sensores de movimiento, los procedimientos que antes necesitaban contacto. Gracias a ella podremos abrir puertas, buscar una película en Netflix, pedir en un restaurante, hacer una llamada o hacer mercado.

Kerrie Kelly, experta en diseño de Zillow, predice que las funciones de los hogares inteligentes diseñadas para controlar patógenos (como los grifos sin contacto y los inodoros que se limpian automáticamente) serán cada vez más populares. También prevé innovaciones tecnológicas, como espejos y pisos de baño con sensores biométricos que ayuden a los residentes a monitorear la temperatura corporal y otros signos vitales.

Describió, además, cómo las cocinas pueden hacerse más resistentes a enfermedades por medio del uso de encimeras de cuarzo, que tiene propiedades antimicrobianas.

Las construcciones futuras también pueden incluir espacios más elaborados junto al parqueadero, de modo que los residentes puedan lavarse las manos y quitarse los zapatos antes de entrar al hogar para reducir el riesgo de contaminación.

De todo esto podemos concluir que esta pandemia nos sigue enseñando mucho, quizá, en algunos meses, sean otros los nuevos objetivos que se tendrá que trazas el rubro de la arquitectura y la construcción ¿tú qué agregarías a esta lista?