Práctica de la respiración consciente

¿sabías qué?

El ser humano inhala y exhala aire 21,600 veces al día en 24 horas Nuestro ritmo respiratorio está ligado a nuestro estado de ánimo y nuestro estado emocional Nuestro organismo reacciona a nuestros pensamientos y emociones sin importar si realmente estemos viviendo la experiencia o no El cerebro utiliza aproximadamente el 30% del oxígeno que respiramos.

¿Qué es la respiración consciente?

Es una práctica que nos da la posibilidad, de manera voluntaria e intencionada de intervenir en el ritmo, velocidad y regulación de este proceso natural y espontáneo de vida para generar mayor bienestar y salud a nivel físico, mental y emocional.

beneficios:

  • Incremento de la entrada de aire nuevo
    Mejora la capacidad del cuerpo para digerir y asimilar los alimentos
    Mejora el estado del sistema nervioso
    Prevención de infecciones respiratorias
    Aumento del nivel de oxígeno – desarrollo de la capacidad pulmonar
    Mejor ritmo respiratorio que lleva a mejor ritmo cardiaco
    Mayor vitalidad a nuestro cuerpo
    Fortalecimiento del sistema inmunológico
  • Alivio del estrés y las tensiones emocionales acumuladas, trayendo calma y tranquilidad
    Permite la activación de estados de relajación
    Aumento de la creatividad
    Aumento de la capacidad de concentración
    Mejor manejo de las emociones

 

¿Cómo respiras usualmente?

 

Respiración abdominal o diafragmática: favorece el riego sanguíneo, el aire llega hasta la parte baja del pulmón y produce un ligero movimiento de “ola” en el abdomen. El diafragma mueve el 70% del aire que respiramos.

Respiración torácica: Realizada por los músculos intercostales, llega a la parte media del pulmón.
La respiración bucal favorece este tipo de respiración. No se considera una respiración completa,
pues la cantidad de aire que moviliza es insuficiente.

Respiración clavicular: Realizada por los músculos auxiliares, sólo interviene la parte alta del pecho
(escalenos, trapecios, pectorales mayores y el esternocleidomastoideo). Al no poderse expandir
bien los pulmones, la oxigenación es insuficiente. Usualmente se da en personas que se sienten
angustiadas y tensas.

 

Para una respiración consciente:

Respiración completa: Combina los tres tipos de respiración que lleva a la expansión y relajación
del tejido pulmonar.

Respiración por la nariz: lenta, prolongada y rítmica: llenar conscientemente de aire la parte
inferior, media y superior de los pulmones: como si estuvieras inflando un globo.

Inspiración: continua, amplia pero no forzada, pues esto último produce contracción y tensión.
¡Hasta el diafragma!

Exhalación: se da por la relajación de los músculos respiratorios, por lo tanto no requiere gasto
energético. Vaciar completamente el aire de los pulmones antes de inspirar de nuevo.
Practícala en cualquier lugar, en cualquier momento, bajo cualquier circunstancia

 

Ejercicios adicionales para practicar:

  1.  Atención plena a la respiración: Siéntate en una posición cómoda, con la espalda derecha
    pero no rígida, cierra los ojos para enfocarte con mayor facilidad. Simplemente date unos
    minutos (de 5 minutos en adelante) enfocando tu atención en la respiración, en inhalar y
    exhalar; procura realizar la respiración completa. Si tu atención cambia de foco, de manera
    gentil vuelve a traerla a la respiración.
  2.  En momentos de estrés…Deja lo que estés haciendo y toma una respiración exagerada: una
    inhalación profunda por las fosas nasales (3 segundos), sostén el aire (2 segundos) y has una
    larga exhalación por la boca (4 segundos). Puede que la mente divague, se distraiga por los
    pensamientos o las sensaciones corporales; cuando esto ocurra, sólo date cuenta que esto
    está pasando y amablemente vuelve a traer tu atención a tu respiración.