Londres, Nueva York y París han sido locaciones de películas y escenas memorables. En sus calles rodaron Martin Scorsese, Roman Polansky o François Truffaut. Recordamos 18 grandes filmes realizados en ellas.

Nueva York, París y Londres han sido ‘actrices’ principales en los clásicos de Martin Scorsese, Woody Allen y Baz Lurhmann, entre otros directores. En sus películas se funden la arquitectura y la fantasía para convertirse en obras de arte. La ciudad es un espacio de contrastes, oportunidades y redención. En el celuloide, Nueva York es la metrópoli del American Dream y las pesadillas futuristas; París es la capital de las ilusiones, ópticas y pictóricas; Londres, el espacio de las tradiciones centenarias y las comedias románticas. 

Sobre la arquitectura monumental de la Catedral de Saint Paul, en la capital inglesa, resuena mejor el canto melodioso de Mary Poppins (Julie Andrews). En el interior del parisino cabaret Moulin Rouge, el film de Baz Lurhmann plasma su exceso y su barroquismo. Y, ambientada entre los tejados escarpados del edificio Dakota –antaño residencia de John Lennon–, un símbolo neoyorquino, la perturbadora trama de El bebé de Rosemary, de Roman Polansky, alcanza su clímax conspiranoico en torno a una secta satánica, una embarazada (Mía Farrow) y la bestia-niño por venir. Lo que surge es un encuentro entre calles, plazas, hoteles, restaurantes y monumentos, con filmes clásicos para el recuerdo: doble proceso en el cual se mitifica una ciudad en tanto el cine encuentra, en contextos reconocibles, la posibilidad de generar deseo y/o identificación.

París, del Pont Neuf al Pompidou

Amor sobre el Sena. Los amantes del Pont Neuf (Leos Carax, 1991) globalizó la estampa del semiderruido Puente Nuevo, el más viejo de París y, a su vez, locación del tercer filme de este director francés, en el que se consagró la actriz Juliette Binoche. En él viven, sin techo, Alex y Michèle, entregados a un frenético amour fou.

Pirámide esotérica. En El Código Da Vinci (Ron Howard, 2006), el museo del Louvre desempeña un papel determinante, y varias escenas transcurren frente a la pirámide diseñada por Ieoh Ming Pei. 

Barroco cabaret. En el número 82 del Boulevard de Clichy, en el distrito XVIII de Montmartre, se sitúa el Moulin Rouge, el cabaret más famoso de París, así en la vida real como en la película de Baz Luhrmann (2001), protagonizada por Ewan Mac Gregor y Nicole Kidman. 

De avanzada. El Centro Pompidou es el escenario donde se encuentran James Bond (Roger Moore) y el doctor Holly Goodhead (Lois Chiles), en Moonraker (1979), otra recordada entrega de la saga del 007. El lugar fue elegido por el director, Lewis Gilbert, porque ofrecía una mezcla entre arquitectura industrialista y tecnología de avanzada para la época. 

Puro Montmartre. Es el que se explora en Los 400 golpes (François Truffaut, 1959), con la calle Mercadet, en la colina, como su eje central. Allí vive Antoine Doinel (Jean Pierre Leaud), quien le da vida a uno de los clásicos de la Nouvelle Vague. Es un barrio más realista y menos sujeto a ensoñaciones. 

Clásico culinario. El local del chef Gousteau es en realidad un famoso restaurante francés llamado La Tour d’Argent (Torre de Plata), situado en el número 15 de la Quai de la Tournelle, en el distrito V. Las escenas de cocina y salón de Ratatouille (Brad Bird, 2007) están inspiradas en este espacio fundado en 1582, que ostenta el título de “restaurante más antiguo de París”. 

Nueva York, gran y cinéfila manzana

Holly en Tiffany’s. Allí, en el número 727 de la Quinta Avenida, Blake Edwards filmó el plano de Holly Golightly (Audrey Hepburn), asomada con diáfana candidez a la vidriera de las joyas, mordisqueando un panecillo y bebiendo un café para llevar. “De repente –se le escucha, en Desayuno con diamantes, 1961–, uno tiene miedo y no sabe por qué”. 

Antes del Empire State. En La edad de la inocencia (Martin Scorsese, 1993), fastuosas residencias sirven de refugio a Daniel Day-Lewis, Wynona Ryder y Michelle Pfeiffer en el Siglo XIX. El triángulo, el amor y el desamor encuentran su escenario adecuado en las mansiones neoyorquinas de la Quinta Avenida, entre las calles 34 y 59, que dieron testimonio de décadas de bonanza económica. 

Romántico Central Park. Es el que se ve en Annie Hall (Woody Allen, 1977). Ya es mítica la escena en la que Diane Keaton y el propio Allen, sentados en un banco del Central Park, fantasean sobre la vida de los paseantes que ven circulando. Ellos dos, y el mismo tono asordinado, juguetón, con el que atraviesan Manhattan. 

Símbolo del terror. En El bebé de Rosemary (Roman Polansky, 1968), el edificio Dakota, en el No. 1 de la Calle 72, frente al Central Park, forjó su fama de locación de culto del espanto. Es allí donde el personaje de John Cassavetes –esposo, en la ficción, de Mia Farrow– hizo un pacto con el demonio. Tras su pasado bohemio y ser hogar de artistas, hoy se ha transformado en una sede de viviendas exclusivas. 

Naciones Unidas. Intriga internacional (Alfred Hitchcock, 1959) contiene deslumbrantes escenas registradas con cámara oculta en el edificio de las Naciones Unidas, en la Calle 46 y la Primera Avenida. Cary Grant entra por la gran puerta de la ONU, y es allí donde su personaje, Roger Thornhill, comienza a actuar como un detective indagando por qué está siendo confundido con el agente secreto George Kaplan. 

Tranquila y siniestra. St. Patrick’s Old Cathedral es la iglesia homónima de una mucho más nueva, grande y famosa del Midtown de Manhattan. Allí se filmaron escenas de El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972). En plena Little Italy, se representa el espíritu de la comunidad italoestadounidense. Fue el espacio perfecto para el bautismo del hijo de Connie Corleone (la actriz Talia Shire), criatura interpretada por Sofia Coppola

Londres: cómica y romántica

Dinero y glamour. Match Point (Woody Allen, 2005) recorre el Royal Court Theatre, en Sloane Square, donde Nola (Scarlett Johansson) tiene una audición; el Palace Theatre, muy cerca del Soho; y el puente de Blackfriars, en pleno Queen’s Walk, tiene un papel protagónico por ser el sitio elegido para que Chris (Jonathan Rhys-Meyers) lance el anillo al río. 

Aspecto decadente. La vieja central eléctrica de Battersea fue utilizada para rodar la gran explosión que sucede en Batman: El caballero de la noche (Christopher Nolan, 2008). La razón de su a utilización en reiterados rodajes (de los Monty Python a la serie Sherlock) es su aspecto industrial decadente, ideal para representar películas distópicas. 

Retrato en canción. Mary Poppins (Robert Stevenson, 1964) contiene algunas secuencias en las escalinatas de la catedral de Saint Paul, donde se rodó la escena de la vendedora de pan y las palomas. “Compre usted –canta Mary–, tenga piedad, compre usted migas de pan”. 

Amor ideal. La comedia romántica Un lugar llamado Notting Hill (Roger Michel, 1999), consiguió que este distrito londinense conocido por sus ferias, los mercados, las librerías y la vida burguesa al aire libre, se hiciera famoso y global. Una de las locaciones principales del filme es la librería de viajes ubicada en 13-15 Blenhein Crescent, donde los personajes de Hugh Grant (William) y Julia Roberts (Anna) se enamoran. 

Mercado de moda. El diario de Bridget Jones (Sharon Maguire, 2001) puso en boca de todos al mercado Borough Market, donde la protagonista, Renée Zellweger, se compra algo para comer tras un desengaño amoroso. Su departamento queda sobre el pub The Globe, en la misma zona. El director del filme declaró: “El distrito se ha puesto muy de moda desde que Bridget se instaló en sus calles. Ahora es próspero”. 

Escenas con magos. En el mundo creado J.K. Rowling el Ministerio de Magia es el órgano de gobierno de la comunidad mágica del Reino Unido. En Harry Potter y la Orden del Fénix (David Yates, 2007), el mismo se ubica en la sede de la Scotland Yard, la Policía Metropolitana de Londres. En la película, una cabina telefónica roja funciona como entrada del Ministerio; pero, lejos de la ficción, tal cabina no existe.