Fueron varios los desafíos que trajo consigo la pandemia para las empresas. En septiembre de este año, Amarilo, que vivió un proceso de reinvención permanente en este tiempo, retomó el 100% de sus operaciones de manera presencial, ¿cómo lo logró?

Las dinámicas de trabajo, para miles, cambiaron con la pandemia del Covid 19, hoy siguen cambiando. Empresas y trabajadores, en el mundo, ahora deciden entre presencialidad, trabajo remoto o un modelo híbrido. Y… ¿en qué porcentaje si es híbrido?, ¿con qué medidas de salubridad si es presencial?, ¿en qué condiciones si es remoto? Pero, mucho más allá: ¿cómo lograr que la identidad de los equipos de trabajo no se pierda sino que se fortalezca, así como la cultura corporativa? 

En el caso de Amarilo, desde los comienzos de la pandemia se adoptaron disposiciones para prevenir el contagio y mantener la salud de los trabajadores tanto en la modalidad de trabajo remoto como en la presencial (cuando resultara necesario), y siempre bajo las normas establecidas por el Gobierno Nacional. Se conformó un equipo interdisciplinario para atender de manera preventiva y acompañar los protocolos de bioseguridad en la compañía así como asegurar un retorno seguro y confiable a los sitios de trabajo habituales. Y la pregunta base no fue cuántas personas regresarían sino quiénes, de acuerdo con las necesidades de cada gerencia de la compañía. 

En un sector tan presencial y crítico para la economía colombiana como el de la construcción, las medidas fueron casi inmediatas en cuanto empezó la crisis. Poco después de las primeras semanas de confinamiento y tras la autorización del Gobierno, el 27 de abril de 2020 se reabrieron, de forma paulatina, obras en diferentes regiones. Tres semanas después, la totalidad de la operación de los proyectos estaba en marcha con protocolos estrictos de bioseguridad.

“Desde el inicio de la pandemia -explica Óscar Vásquez, director de Salud y Seguridad en el Trabajo de Amarilo- contamos con un equipo de salud que, todavía, apoya el programa de prevención y seguimiento a casos de Covid-19. Los espacios virtuales fueron determinantes para socializar nuestros protocolos de bioseguridad y para dar tranquilidad sobre la seguridad del entorno en caso de regresar a salas de ventas, obras u oficinas”. 

Crecimiento y nuevas relaciones 

En las oficinas de la constructora el regreso tuvo otros tiempos. Se empezó con un modelo híbrido desde el 1 de septiembre del 2020 y, un año después, en 2021, la totalidad de los trabajadores había vuelto a la oficina. Se acondicionaron lobby, baños, puestos de trabajo, salas, ascensores y comedores, en línea con las medidas de bioseguridad, teniendo en cuenta el bienestar de los colaboradores. Más de 4 mil encuestados en un estudio de la Universidad del Rosario entregado en junio de este año, indicaron sus preferencias y condiciones para el regreso presencial al trabajo. Dentro de los datos se destacan conclusiones como: el regreso a las oficinas requería cumplimiento estricto de protocolos de bioseguridad (45%) y que 70% del personal estuviera vacunado (33%). También mencionaron variables como pruebas de Covid-19 frecuentes para todos (12%) y distanciamiento mínimo de dos metros en puestos de trabajo (12%). 

Pero, también, volver implica retomar hábitos perdidos y, quizá, generar otros, como lo confirma Vanessa Mojica Arboleda, coordinadora de proyectos en Amarilo: “El regreso, de la misma forma, puede potencializar no solo el crecimiento profesional y las relaciones colaborativas sino también lo personal”, agrega. 

Quizá como pocas veces en tiempos recientes, bioseguridad, prevención, un desempeño fluido y una conclusión de bienestar tanto físico como interior se han vuelto fundamentales en el ecosistema laboral. 

Y no hay nada más innovador que los grupos de trabajo unidos, cercanos, que buscan generar ideas. Así lo cree Ximena Llano, analista de Desistimiento y Acuerdos de Amarilo: “La oficina es un espacio donde uno debe encontrarse cómodo y tener los elementos necesarios. Siempre hace falta compartir y hablar con los compañeros de manera presencial”. 

Hoy, programas como Amarilo Vital motivan a la fuerza laboral de la compañía a tener buenos hábitos y permanecer activa mental y físicamente. “Encontrarnos, volver a trabajar juntos, sin duda, es un gran regalo”, cuenta Mónica Lozano antes de referirse al torneo de tenis de mesa que, en el edificio principal de la constructora, buscar restablecer las relaciones que se quebraron durante tantos meses de virus, de pandemia y de tener una relación virtual con el trabajo. 

Fotos: Alexandra Ruíz

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