Desde el inicio de la pandemia la compañía ayudó a las comunidades más vulnerables del país, con la donación de 19.000 mercados; a las instituciones de salud, con la entrega de 1.500 sábanas para las unidades de cuidados intensivos; y fortaleció diversos emprendimientos.

A principios de diciembre de 2020 Colombia sumaba más de 1’320.000 contagiados por covid-19, de acuerdo con las cifras oficiales del Ministerio de Salud y Protección Social. La pandemia ha puesto en riesgo la salud de los colombianos y durante meses detuvo el crecimiento de la economía nacional. Hoy, en medio de la reactivación, que se evidencia especialmente en los sectores de infraestructura y turismo, millones de familias del país esperan el 2021 con grandes ilusiones.

Durante estos meses difíciles, de confinamiento y espera, Amarilo les ha prestado ayuda a sus comunidades, a las agrupaciones sociales de sus conjuntos residenciales, y a los diversos proyectos urbanos e iniciativas de vecinos de sectores cercanos. Lo ha hecho con donaciones y convenios, tanto para sus trabajadores como para sus copropietarios.

A través de sus colaboradores la compañía entregó 19.000 mercados que se distribuyeron en proyectos de vivienda, ciudades y departamentos del país. En Cundinamarca estas contribuciones llegaron al macroproyecto Ciudad Verde y a la comuna de Cazucá, en el municipio de Soacha; y también se repartieron en las poblaciones de Madrid, Guasca y Ricaurte. En el Atlántico las ayudas se recibieron en Soledad, Barranquilla y el barrio Las Nubes; en Bolívar los beneficiados fueron los ciudadanos de Cartagena y el barrio San José de los Campanos; en el Cesar, los mercados se distribuyeron en Valledupar y el barrio Lorenzo Morales. Las Alcaldías de Bogotá, Chía, Cajicá, Madrid y Facatativá; y las Gobernaciones de Cundinamarca y Atlántico, entre otras, también contaron con estos auxilios aportados por Amarilo.

Como lo explica Claudia Fonseca Restrepo, directora de Comunidades y Sostenibilidad de la firma, “realizamos las donaciones con la ayuda de diferentes agrupaciones sociales que tenían un registro claro de cuál era la población más vulnerable en cada territorio. Dichas organizaciones y algunas alcaldías se encargaban de repartir los mercados entre los ciudadanos que los requerían. De esta manera podíamos contribuir con las familias que realmente lo necesitaban”.

Dos de sus proveedores, una compañía ladrillera y otra productora de cemento, fueron los socios ideales para llevar a cabo toda esta campaña, y recogieron recursos para comprar las donaciones. La cementera distribuyó las ayudas entre los trabajadores de sus obras que habían sido afectados económicamente por la pandemia. Otra aliada estratégica fue la Corporación Responder, que facilitó la conexión con las alcaldías y la entrega de los mercados en sitios específicos.

Amarilo también donó 1.500 sábanas a ProBogotá, en convenio con almacenes Brisa, para el equipamiento de las camas de las unidades de cuidados intensivos del hospital de campaña de Corferias. Además, se realizó un acuerdo con el Banco de Alimentos de la Gobernación de Cundinamarca, mediante el cual los colaboradores de la compañía constructora donaban el equivalente económico a un día de trabajo, con el fin de financiar los mercados que llegaron, por ejemplo, al proyecto Ciudad Verde.

Amarilo para las comunidades

Sembrar, bailar, seguir

Pero el apoyo de Amarilo no se limitó a estas donaciones. La firma contribuyó de diversas maneras dentro de las comunidades y las urbanizaciones. Y lo hizo, por ejemplo, a través de los proyectos ambientales que lleva cabo, donde se han formado un buen número de jóvenes que luego liderarán iniciativas sostenibles, como la implementación de huertas urbanas; o crearán plataformas y redes de emprendimiento para impulsar el crecimiento económico de centenares de familias.

“En Rosa Blanca, Villavicencio; y en Casablanca, Madrid, apoyamos la Escuela de Gestores Ambientales, una iniciativa que empezó hace poco. Las personas que participan en ella sembrarán allí sus huertas urbanas y con el respaldo de nuestra empresa fortalecerán su liderazgo y su conciencia ambiental”, explicó Fonseca.

En Rosa Blanca, justamente, se desarrolla el proyecto Hacienda Empresarial, un directorio digital de comercio y emprendimiento que conecta a los creadores de los nuevos negocios con sus posibles clientes. De esta manera se incentiva la reactivación económica de la comunidad.

A lo largo de estos meses de pandemia, Amarilo también ha apoyado nuevas iniciativas audiovisuales locales, como el noticiero en Ciudad Verde. Este informativo de Soacha, que tiene cuatro emisiones, se transmite a través de las redes sociales, les da visibilidad a los ciudadanos de la zona y repasa la historia de variados personajes y lugares del sector, como Hacienda La Chucuita. Así se refuerza el sentido de pertenencia, o se impulsa la práctica deportiva en las casas, con clases de danza virtuales, en convenio con la Academia Vive Bailando, del que participan cerca de 100 jóvenes y sus familias.

La firma seguirá impulsando estos espacios en el 2021 y retomará varios proyectos que no pudieron continuar este año debido a la pandemia. Uno de ellos será, por supuesto, el programa de voluntariado corporativo que comenzó en 2016. En él han participado más 1.400 colaboradores y sus familiares, quienes han donado 5.500 horas en actividades como siembra de árboles y adecuación de colegios públicos en Bogotá. De esa manera Amarilo seguirá ayudando a las familias colombianas en estos tiempos difíciles.