El sector de la construcción es uno de los motores fundamentales del crecimiento económico y social del país. Desde el punto de vista económico, genera y mantiene una cantidad importante de empleos, mientras que desde la perspectiva social, se convierte en un elemento imprescindible para erigir el patrimonio de las familias, reducir desigualdades y mejorar la calidad de vida de la población.

Con intenciones de incentivar todo esto y de promover la formación de ciudades sostenibles, inteligentes y seguras, el Estado ha venido trabajando en equipo con las constructoras para implementar diversas estrategias, que han tenido excelentes resultados y que han direccionado un modelo de desarrollo urbano eficiente.

Crecimiento de la Vivienda VIS

Una de ellas es la construcción de proyectos de vivienda VIS, cuya demanda y oferta, según Camacol, han crecido en un 74 % y 80 %, respectivamente, desde el 2015 hasta el 2021. El impacto de la vivienda VIS ha sido tan significativo que el año pasado, por ejemplo, tres de cada cuatro viviendas adquiridas se encontraron dentro de este segmento.

La variedad de subsidios otorgados por el Gobierno Nacional, la calidad de los proyectos y los precios atractivos, son las principales razones por las que la vivienda VIS ha ganado tanta popularidad.

Frente a este escenario, las proyecciones de vivienda son prometedoras. Cifras de Camacol indican que para el 2022 se espera una comercialización de 256.000 viviendas nuevas, de las cuales 186.000 serán vivienda VIS. Eso representará un crecimiento anual total del mercado de 7 % y, en el caso del segmento VIS, de 10 %.

Entre tanto, en Amarilo, desde 2017, hemos construido 19.720 unidades de vivienda VIS y se proyecta construir más de 4.000 este año.

Vivienda VIS en Colombia

“Mi casa ya” para incentivar los sueños

Como lo hemos mencionado anteriormente, la disposición de los distintos programas de subsidios es parte fundamental del crecimiento del sector. Por un lado les permite a todas las familias tener la posibilidad de acceder a una vivienda propia, indistintamente de su nivel de ingreso, mientras que, por otro, los beneficiarios pueden acceder a inmuebles con características sostenibles, con mucha más seguridad y con entornos que permiten el óptimo desarrollo de la familia.

Mi Casa Ya, por ejemplo, es un subsidio para hogares con ingresos mensuales inferiores a cuatro salarios mínimos. Gracias a él, desde 2018,  más de 160.000 familias han logrado cumplir sus objetivos de vivienda, de las cuales 5.039 han adquirido su inmueble en los proyectos de Amarilo.

“Estos resultados no tienen precedente alguno, en 2021 batimos todos los récords posibles, incluso el récord en asignación de subsidios, es el año en que más ayudas hemos otorgado en toda la historia del país para que las familias cumplan su sueño de ser propietarias. Si juntáramos todos los subsidios otorgados, podríamos tener una ciudad del tamaño de Floridablanca o Itagüí, esa es la magnitud del trabajo realizado a lo largo de este año”, afirmó Jonathan Malagón, Ministro de Vivienda.

Además, el impacto social que ha tenido el programa Mi Casa Ya se ha visto reflejado a través de variables como:

  • Menor probabilidad déficit cuantitativo (46 %)
  • Menor probabilidad déficit cualitativo (13 %)
  • Reducción en déficit por hacinamiento mitigable (25 %)
  • Más probabilidad de tener dispositivos ahorradores (28 %)
  • Mayor asistencia escolar
  • Menores tasas de victimización
  • Disminución de pobreza moderada (30 %) y de vulnerabilidad (10 %)

Todas estas cifras reflejan que, indudablemente, el sector de la construcción está bien encaminado a generar oportunidades equitativas para todas las familias, mientras aprovecha los recursos, facilita la movilidad, eleva la calidad de vida de los colombianos e incentiva el acceso a la vivienda.

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