Así se llaman la página web, la cuenta de Instagram y el libro de lujo publicado a finales de octubre que, a través de fotografías de edificaciones y locaciones, evocan el universo cinematográfico del director estadounidense. Que disfrute este viaje tanto como lo disfrutamos nosotros.

 

Colores pasteles, edificios simétricos, una estética retro y un aire nostálgico son algunos de los elementos visuales característicos de los filmes de Wes Anderson.

Desde sus primeras películas, Ladrón que roba a ladrón (1996) y Academia Rushmore (1998), el director estadounidense consolidaba una narrativa particular, conformaba un equipo de fieles actores, casi siempre encabezado por Owen Wilson (uno de sus mejores amigos), Jason Schwartzman y Bill Murray; y lograba que los espectadores, aún sin leer los créditos de la historia que estaban viendo, pudieran decir: “Este universo lo conozco, ¡ah, ya sé quién inventó todo esto!”.

 

Anderson (51 años), un admirador de la obra de François Truffaut y un viejo estudiante de filosofía, solo ha realizado nueve largometrajes, no ha ganado el Oscar (aunque ha estado nominado varias veces), pero puede presumir de haber logrado un sello propio, ese que solo tienen los verdaderos ‘autores’. Sus millones de fanáticos debaten sobre sus historias en internet, repiten los diálogos de sus personajes en El Gran Hotel Budapest (2014) o Los excéntricos Tenembaums (2001), y un buen puñado de ellos siente fascinación por los lugares donde se desarrollan sus filmes.

 

En 2017, evocando el espíritu de sus relatos se creó una pequeña comunidad en Reddit –una plataforma agregadora de noticias–, donde los involucrados compartían fotografías de espacios y edificios que, según sus propias descripciones “parecían sacadas de una película de Wes Anderson”. Sin saberlo, sus integrantes habían dado el primer paso hacia un proyecto mayor.

 

Wally Koval, uno de los miembros de este grupo, y seguidor de la filmografía del director, se interesó por estas imágenes y de inmediato quiso saber la ubicación geográfica y la historia de cada una de ellas. Tuvo que ser paciente, la mayoría de las fotos no tenía información que permitiera hacer un rastreo. Así que empleó otra táctica, con su esposa Amanda, crearon la cuenta de Instagram @AccidentallyWesAnderson. Allí publicaron una fotografía del hotel Belvédère, un edificio abandonado ubicado en el paso montañoso Furka, una de las regiones más nevadas de Suiza. Esa imagen fue el punto de partida y la invitación para que otros fanáticos de la obra de Anderson les enviaran fotografías de escenarios o construcciones que recordaran la cinematografía del director estadounidense. Ellos las publicarían en este espacio y todas estarían acompañadas por una breve reseña informativa.

 

Viajes de película

La idea tuvo una rápida acogida y hoy cuenta con más de 1’300.000 de seguidores. Cada mes, Amanda y Wally reciben cerca de tres mil fotografías de aficionados quienes, al igual que ellos, recopilan imágenes de edificios o escenarios que remiten al universo ‘andersoniano’. Buena parte de sus colaboradores frecuentes son artistas, editores, viajeros, creativos, arquitectos, fotógrafos, profesores y estudiantes de diversas disciplinas.

 

Después de consolidar sus espacios en la web y en Instagram, la pareja neoyorquina quiso dar un gran paso hacia la imprenta. Les pidieron a sus incondicionales que les enviaran una selección con sus fotos favoritas, y prometieron que publicarían las más memorables en un libro. Recibieron más de 15.000 imágenes, cada una acompañada por una breve descripción del lugar, y una reflexión sobre por qué esa instantánea tiene relación con el cine del realizador. Después de un largo proceso de curaduría seleccionaron 200. Así nació este ejemplar de lujo titulado Accidentally Wes Anderson.

 

Wally y Amanda lo definen como una “guía de viajes”, una que fue prologada por el propio Anderson. En su texto introductorio el director reconoce que lo sorprendieron la cantidad y la variedad de las locaciones incluidas en el libro, muchas de las cuales desconocía. Y acepta que esta nutrida lista de

lugares para descubrir lo tendrá ocupado “unas cuantas décadas”. Lo dice muy en serio porque, además, es un viajero que se toma su tiempo, que evita los aviones y prefiere desplazarse en auto, tren o barco.

 

Mientras el planeta vuelve a la normalidad y se levantan las restricciones para viajar en la pospandemia, Accidentally Wes Anderson será un destino que inspire a los amantes de la obra del director y, por supuesto, a quienes siguen completando su lista de lugares soñados. Por ahora, Wally y Amanda también tendrán que conformarse con recorrer el mundo a través de estas páginas. Pero esperan retomar sus viajes planeados a España y aPortugal, donde seguirán retratando fachadas, escenarios y construcciones, que los transporten por un momento a sus películas preferidas.

 

Fotografías

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Crédito: HOTEL OPERA, Prague, Czech Republic c.1891 Photo by Valentina Jacks

 

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Crédito: ROBERTS COTTAGES, Oceanside, California c. 1928 Photo by Paul Fuentes

 

Archivo: 055-marfa-fire-station-@emprestridge

Crédito: CENTRAL FIRE STATION, Marfa, Texas c. 1938 Photo by Emily Prestridge

 

Archivo: 047-lisbon-tram-@jackspiceradams

Crédito: ASCENSOR DA BICA, Lisbon, Portugal c. 1892 Photo by Jack Spicer Adams

 

Archivo: 034-glenorchy-wharf-shed-@friiidaberg

Crédito: WHARF SHED, Glenorchy, New Zealand c. 1885 Photo by Frida Berg

 

Archivo: 9781409197393 (5)

Crédito: Portada del libro Accidentally Wes Anderson. La imagen de la portada corresponde al Hotel Belvédère, y es la primera fotografía que publicaron en la cuenta de Instagram, en 2017.