Colombia presente en el Burning Man.

Colombia presente en el Burning Man.

Colombia presente en el Burning Man

El país fue representado por el arquitecto Juan David Marulanda, que realizó la estructura “Aluna”, una de las más aclamadas del festival y cuya inspiración se basó en la comunidad indígena arhuaca de Santa Marta.

El festival que se lleva a cabo en Nevada, Estados Unidos, es un espacio en el que se celebra durante más de una semana el arte, la libertad y la comunidad. Es un evento masivo al que acuden más de 70 000 personas de todo el mundo. Allá se puede apreciar música, arte, moda y mucho más, pero es cierto que lo que se roba el show son las inmensas, simbólicas e increíbles estructuras que se pueden apreciar durante las festividades.

Este año, gracias a un colectivo colombiano liderado por Juan David Marulanda, Colombia estuvo representada en el festival con el proyecto “Aluna”, una estructura cuyo objetivo era el de mostrar la dualidad que existe en el universo. Es por eso que había, en la parte superior, una casa con las medidas típicas de una construcción de los indígenas de la Sierra Nevada y, por debajo, como reflejado, estaba la misma estructura invertida.

(Destacado) “Aluna es la palabra arhuaca para nombrar el espíritu de la Sierra Nevada que advierte sobre dos temas. Primero, la importancia de la confianza y reciprocidad en conseguir y preservar el equilibrio que el universo necesita para funcionar en armonía. Segundo, la importancia del balance como principio rector del universo. Con esta instalación queremos expresar que al igual que sucede con las fuerzas físicas naturales, los individuos que habitan el planeta tienen la obligación de dar y cooperar unos con otros (…)”, explica el colectivo en la página oficial del proyecto.

En efecto, “Aluna” invitaba a reflexionar sobre diferentes valores importantes como la dualidad, la vida, la armonía, la confianza y el balance. De hecho, para enfatizar y lograr que la gente entendiera de una manera práctica y divertida el mensaje que se estaba transmitiendo, se puso a disposición de las personas dos columpios que debían mantener en equilibrio gracias al contrapeso y al trabajo en equipo. Además, en su interior había música que de día era tranquila pero de noche tenía unos sonidos más enérgicos, sin contar el gran trabajo de luces que se hizo para embellecer y unir todos los elementos.

Fue gracias a este concepto y visión muy afín al festival que el colectivo se ganó una beca honoraria del “Burning Man”, lo que les permitió financiar parte del proyecto, así como contar con un espacio cerca del desierto en donde se realizó el evento para empezar su construcción, aunque tuvo que ser terminada en el sitio, un reto para todos los involucrados pues significaba finalizar una obra de ocho metros de altura a base de madera, bajo los fuertes rayos del sol. Sin embargo, los esfuerzos valieron la pena, puesto que el proyecto fue uno de los más destacados de este año del “Burning Man”.

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