Enduro

Enduro

El término enduro proviene del inglés endurance que significa resistencia. Es usual que al hablar de este deporte se lo relacione directamente con el motociclismo, sin embargo, también se trata de una de las modalidades del ciclismo de montaña, una de esas que le exige a quienes la practican el máximo nivel de resistencia. El enduro en bicicleta o enduro MTB consiste en la combinación de otras dos modalidades de ciclismo de montaña como el downhill o descenso de montaña y el cross country, que en español significa campo a través. Es decir, que quienes practican este deporte suben hasta las montañas con la fuerza de sus piernas, si es necesario con la bicicleta en hombros, y ya en la cima el descenso debe hacerse en el menor tiempo posible, sorteando los obstáculos y dominando de la mejor manera la bicicleta. Entendiendo esto, la bicicleta de enduro se caracteriza por su versatilidad en las dos etapas de competición, ya sea al iniciar un ascenso a la montaña o para realizar el descenso. Necesita de suspensiones especiales y una geometría que responda a las condiciones de diversos terrenos. Así, un solo centímetro en el ángulo del marco puede hacer la diferencia para realizar un giro efectivo o mitigar el impacto de una caída. Se estima que el peso ideal de una bicicleta tipo enduro es de unos doce o trece kilos. En la actualidad, la oferta de bicicletas para este deporte en el mercado cobra relevancia por los importantes adelantos tecnológicos que la industria ha hecho para esta modalidad. Hoy, por ejemplo, un solo botón en el manubrio puede modificar la altura del sillín según las necesidades del competidor en el momento de la carrera, sin contar con el uso de materiales livianos y amortiguadores resistentes. Se estima que la práctica de este deporte en bicicleta inició en el año 2001 en Europa. En Colombia, se adoptó hace apenas unos cuatro años; inicialmente en formatos aficionados y después, con la excelente respuesta de los deportistas, algunas empresas y líderes del ciclomontañismo hicieron lo propio con logística para organizar válidas y torneos.

 

RECORRER MÁS QUE KILÓMETROS

Es miércoles, el reloj marca la hora más difícil de la ciudad, son las 5:30 p. m., y no para de llover. En Bogotá, los colaboradores terminan su jornada laboral, unos alistan el paraguas o salen en carro, pero pocos se diferencian entre la multitud, pocos llevan ropa deportiva de pies a cabeza y casco en un día de tormenta. Anderson Aya, campeón en enduro, es uno de ellos. Desde hace cuatro años recorre trece kilómetros de ida para llegar de la casa al trabajo, en la mañana, y otros trece más de vuelta en la tarde; lo hace sin importar las condiciones. Aya nació en Líbano, municipio del departamento del Tolima, un lugar que por su geografía ha sido cuna de varias generaciones de ciclistas de montaña. “Allá hay muchas pistas, se juegan los nacionales. Cuando llegué a Bogotá corría en bicicletas de BMX, pero luego pasé diez años sin coger una bici. Lo retomé hace seis años y me inyecté de nuevo esas ganas de montar”, asegura. Tiene 37 años, es ciclomontañista en la modalidad de enduro, está a punto de graduarse como profesional en Administración de Empresas, y es analista de tesorería. “El trabajo es mi segundo hogar y es bueno porque me permiten llegar en bici, hay espacios para dejarla, eso hace que nada sea monótono. Fui el primero de la oficina en venirme en bicicleta y la gente me motiva cuando ellos hacen lo mismo. Soy feliz de transportarme en bicicleta, sin estrés, siempre llego despierto, lo hemos comprobado con algunos compañeros. El frío y el pedaleo despiertan”.

 

 

 

Con talento y resistencia ha sido campeón en la categoría máster de la Copa Bogotana de Enduro (Capital Cop 2015), avalada por la Liga de Ciclismo de Bogotá, y campeón de la Copa Windsor de Lérida Tolima, en la misma categoría. “Volví a correr este año. El año pasado (2016) tuve una cirugía de pie. Este año volví y voy a correr la Copa Nacional de Enduro”.  COMPETENCIAS SANAS El pasado 4 y 5 de marzo, Anderson Aya corrió la primera válida de la Copa Nacional de Enduro, que lleva tres años realizándose y esta vez se llevó a cabo en el departamento del Valle del Cauca, en el municipio de Darién, Calima. El recorrido fue de unos 35 kilómetros y convocó a unos 307 deportistas de diferentes regiones del país y algunos corredores extranjeros. “Eran 110 en mi categoría y quede de 69. (…) El nivel fuera de Bogotá es muy alto. Los paisas aventajan a los bogotanos por la geografía que tienen allá. Los entrenamientos que realizan son vitales”. Sin embargo, ahí no termina la programación de enduro para esta temporada: se correrán cuatro válidas durante el año en las categorías de damas, sport doble, rígida, máster y élite.  

"SOY FELIZ DE IRME Y VENIRME EN BICICLETA, SIN ESTRÉS, SIEMPRE LLEGO DESPIERTO, LO HEMOS COMPROBADO CON ALGUNOS COMPAÑEROS. EL FRÍO Y EL PEDALEO DESPIERTAN."

 

 

 

porada: se correrán cuatro válidas durante el año en las categorías de damas, sport doble, rígida, máster y élite. Anderson y otros deportistas que practican este tipo de deportes buscan constantemente algún tipo de apoyo en dinero, viáticos y uniformes que les permita participar en certámenes nacionales. Desde hace dos años Amarilo hace parte de los patrocinadores de Anderson Aya, “ha sido una gran ayuda. Esto empezó con mi compañero y amigo Yesid Bohórquez, él me invitó a montar bicicleta, una que me gané en una reunión de fin de año, y la primera vez que salimos la despedacé. No era una bicicleta para hacer enduro”. Y es que el compañerismo dentro y fuera de la pista es muy importante para los practicantes de enduro, de hecho, una de las mayores características del deporte consiste en esto. Durante los entrenamientos, los corredores se brindan apoyo y durante la carrera se respira un ambiente de competencia, pero por las condiciones agrestes de las pistas, cada uno sabe que necesitará algo del otro en cualquier momento. “El nivel de exigencia es muy alto. En enduro, nadie que suba debe sentirse mejor que el otro. Si alguien se cae, ayudamos. La camaradería siempre existe. Apenas pasamos la meta nos dan los tiempos en el celular a través de una aplicación y comentamos sobre los resultados y el recorrido de manera muy sana… Ganar es importante, los premios son medallas y algo de dinero, pero no es que uno corra únicamente por eso”.

"EL NIVEL DE EXIGENCIA ES MUY ALTO. EN ENDURO, NADIE QUE SUBA DEBE SENTIRSE MEJOR QUE EL OTRO. SI ALGUIEN SE CAE, AYUDAMOS. LA CAMARADERÍA SIEMPRE EXISTE."

 

ADICTO AL DOLOR

Para hacer enduro se necesita tener nervios de acero, “siempre me apasiona llegar arriba, ver esa bajada es emocionante, pero si pierdo los nervios me vuelvo un irresponsable y los accidentes se dan a veces por eso. Yo sé que puedo romperme la columna, hay mucho riesgo. También hay que saber lo básico, despinchar, llevar comida, cargar pito, luces, tener unas buenas rodilleras, correas, pecheras, y casco full face, por lo menos yo uso ese, por varias experiencias que he tenido con ramas”. Incluso elementos como el calzado cobran importancia, se necesita de un tipo de zapatos que sea resistente para evitar y mitigar golpes en EL NIVEL DE EXIGENCIA ES MUY ALTO. EN ENDURO, NADIE QUE SUBA DEBE SENTIRSE MEJOR QUE EL OTRO. SI ALGUIEN SE CAE, AYUDAMOS. LA CAMARADERÍA SIEMPRE EXISTE. el descenso, pero que al mismo tiempo sea ligero para los difíciles ascensos que realizan los deportistas. En sus palabras, Anderson es “un adicto al dolor”, y está seguro de que hacer enduro le ofrece una buena dosis. “No me refiero al dolor de caerse, sino a ese dolor de las piernas, el cuerpo diciendo: ‘no más’ y la mente diciendo: ‘tienes que hacerlo’, pasar por encima de ese umbral es genial”. Este deportista no solo practica enduro, aunque es a lo que más dedica esfuerzo. A Anderson le encanta la natación y espera inculcarle a su hijo Jacobo la pasión de practicar deportes, a los que, según este joven padre, les debe su disciplina, su responsabilidad y su salud. “Yo sé que este es un país futbolero, pero los triunfos de Nairo Quintana y Mariana Pajón impulsan a la gente a subirse a la bici. Yo siempre les digo que luego de dos semanas de montar uno lo logra, la primera semana es dolor, pero uno se va acostumbrando”. Anderson Aya sigue entrenando a diario, camino al trabajo, y está seguro de que cada día más personas en Bogotá van a usar la bicicleta para desplazarse en la ciudad, quizá cuando comprueben los beneficios que él ha experimentado en estos años. Mientras tanto hace lo propio: sale de su oficina, pedalea bajo la lluvia sin poner una sola queja por delante. Es su mejor momento del día.

 

Categoria: 

Añadir nuevo comentario