El misterio de Puma Punku

La historia es apasionante y entenderla lo es más. Sin embargo, algunas construcciones dejan a arquitectos y arqueólogos sin respuestas y este es el caso del antiguo complejo de Puma Punku.

Cerca del lago Titicaca, en Bolivia, hace casi ya 500 años se descubrieron las ruinas de Tiahuanaco, la ciudad de una civilización previa a los Incas, que se estima albergó a unas 420 000 personas. El complejo se compone por varios templos, vestigios de pirámides, monolitos y estructuras megalíticas que han llamado la atención de varios, pero hay una parte en particular que se destaca: Puma Punku.

Estas ruinas han generado mucha controversia y discusión entre arqueólogos, pues han levantado preguntas que aún no han sido posible responder. Al igual que otras antiguas construcciones como las pirámides, Nan Madol, etc., aún se teoriza sobre cómo fue construido este templo, puesto que hay gigantescas piedras (de entre 30 a 120 toneladas) erigidas, que no se sabe de qué manera se llevaron hasta ahí ni cómo las pusieron las unas sobre las otras.

Vale la pena recordar que Tiahuanaco se encuentra a más de 3500 metros de altura, en un sitio en dónde no crecen árboles, razón por la cual la idea de que estos inmensos bloques de andesita y arenisca, materiales cuyos yacimientos se encuentran a kilómetros de distancia, fueron llevados ahí sobre troncos, no es válida. Sin embargo, al parecer las piedras tienen marcas de arrastre lo que comprobaría que fueron transportadas con la ayuda de cuerdas.

Los locales dicen que la ciudad se construyó en una sola noche, por seres gigantes que usaron la levitación para lograrlo.

Pero lo más intrigante de este complejo arquitectónico no reside en cómo se construyó. El real atractivo de este sitio antiguo es la precisión en que las rocas fueron talladas. El primer ejemplo son los bloques en forma de ‘H’ diseminados en el terreno, que parecieran hechos en un molde, pues son geométricamente iguales y tienen unos ángulos perfectos. Asimismo, a lo largo del templo, algunos muros son hechos con tal exactitud sin usar mortero, que ni siquiera se puede pasar un papel entre las rocas. Otro hecho que desconcierta a expertos son los agujeros perforados de manera equidistante y con la misma profundidad en las rocas, algo muy difícil de realizar utilizando herramientas primitivas. Además, hay ciertos bloques que tienen capacidades magnéticas y, al acercar una brújula, cambian el norte.

Otra de sus incógnitas es su antigüedad. Si bien actualmente contamos con diferentes técnicas para definir la edad, aún son sujetas a limitaciones. La más común es la datación de carbono y, según ésta, se estima que la ciudad fue construida hace unos 1500 años. Sin embargo, hay otros especialistas que aseguran que para saber la datación de los templos hay que mirar las estrellas, pues éstos casi siempre se alineaban con las constelaciones, tal como lo sugiere Arthur Posnansky, un ingeniero austriaco que pasó la mayoría de su vida estudiando este sitio arqueológico. De ser cierto, Puma Punku tendría unos 15 000 años, posicionándola así como la ciudad más antigua del mundo. Algo que Posnansky defendió por la prueba astronómica mencionada previamente y, también, por haber encontrado huesos de animales extintos de esa era y restos humanos en la misma capa de tierra, indicando que cohabitaron el planeta al mismo tiempo.

Lo cierto es que este sitio, hoy en día, está en ruinas y sus vestigios se encuentran regados por el suelo – otro enigma no resuelto pues pareciera que fue arrasada por una gigantesca ola, algo insólito por su misma ubicación –. Por lo tanto, solo nos podemos imaginar la magnitud y belleza de esta ciudad, algo que Edmund Kiss, arquitecto y arqueólogo alemán, intentó plasmar en dibujos publicados en su libro de investigación sobre esta ciudad.

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