Acciones para un bienestar a largo plazo

Acciones para un bienestar a largo plazo

No podemos ignorar la realidad que ha vivido nuestro país en las últimas semanas. La tragedia de Mocoa nos ha conmovido a todos, permitiendo que lo mejor de los colombianos aparezca. En estas semanas Colombia dejó de lado la polarización que nos estaba consumiendo, para demostrar de lo que somos capaces los colombianos cuando nos unimos para construir, del poder de la solidaridad y el trabajo colaborativo. Las imágenes de la destrucción y el inmenso dolor que viven los habitantes de esta región del país nos han llegado al corazón y, en mi caso, me han invitado a reflexionar sobre el futuro y la responsabilidad que tenemos para que situaciones como estas, en lo posible, no se vuelvan a repetir. Un caso reciente que puede servirnos de ejemplo es la intervención realizada en el primer tramo de la ronda del río Bogotá entre la Calle 80 y el municipio de Soacha. Entre los años 2010 y 2011, la Sabana sufrió una de las peores inundaciones de su historia, situación que generó una gran movilización para buscar soluciones estructurales y de largo plazo para una situación que durante décadas se venía aplazando. En los últimos meses, los niveles del flujo del río superaron los niveles históricos y gracias a las obras ejecutadas por la CAR, no se presentó ningún incidente. Este caso, que no es único en el país, nos invita a buscar alternativas que permitan el crecimiento y desarrollo de las regiones, cuidando y protegiendo el medioambiente. Estoy convencido de que es factible lograr el equilibrio entre lo ambiental y el desarrollo urbano; pero para lograrlo debe existir una planeación adecuada que implica para todos los urbanistas y planificadores urbanos una gran responsabilidad. Igualmente, los gobiernos nacionales y locales tienen el gran reto de generar soluciones de largo plazo en contra de la tendencia de buscar alternativas “populistas”, que generalmente solo agrandan o aplazan los problemas y, por otro lado, se vuele cada ves más imperioso el buscar alternativas para el desarrollo informal que ha sido el causante de gran parte de las tragedias ambientales de los últimos años. El dolor de la población de Mocoa no se puede olvidar, debemos honrar a las víctimas no solo uniendo todos nuestros esfuerzos para lograr la reconstrucción de la ciudad mejorando la calidad de vida de sus habitantes, sino, igualmente, promoviendo con urgencia una reflexión nacional sobre el rol de los diferentes actores en la prevención de situaciones similares en otras regiones que ya han sido identificadas como de alto riesgo. No dejemos que el sentido de urgencia pase y el tiempo empiece a borrar el recuerdo de lo vivido; unámonos para que en poco tiempo podamos citar varios nuevos casos de éxito como el mencionado en el río Bogotá.

Roberto Moreno Mejia
Roberto Moreno Mejia
  Presidente Amarilo

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